Con una convocatoria internacional y el respaldo inicial de unas 200 entidades, quedó proclamado este 19 de abril el "Día Universal de la Resistencia Civil contra el Antisemitismo", una iniciativa desde la sociedad que busca abrir camino hacia su reconocimiento global en un contexto marcado por el auge del odio antijudío. El acto constituyente, celebrado de manera virtual para reunir participantes de distintos países, marcó el inicio de una campaña que aspira a consolidarse como referencia internacional en la lucha contra esta forma de intolerancia.
En ese sentido, el manifiesto fundacional advierte sobre el trasfondo de la iniciativa al señalar que "el antisemitismo adoptó nuevas expresiones tras el ejercicio del derecho de autodeterminación del pueblo judío y la creación del Estado de Israel", subrayando que las hostilidades actuales buscan negar la existencia misma del pueblo judío y de su único estado.

La convocatoria, impulsada en España por la Coordinadora Estatal de Lucha contra el Antisemitismo (CELCA), reunió durante una hora a cerca de 60 participantes en representación de organizaciones sociales, comunidades judías y entidades tanto nacionales como internacionales. La jornada fue concebida como el punto de partida —"la constituyente" de la iniciativa— de un proceso que pretende sumar adhesiones y generar presión institucional hasta alcanzar el reconocimiento oficial por organismos internacionales como Naciones Unidas.
Los organizadores situaron la proclamación en un contexto de "creciente alerta" por el antisemitismo global, intensificado tras la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023. Este hecho es definido como un punto de inflexión que evidenció una "certidumbre de inseguridad colectiva" y reforzó la necesidad de una respuesta articulada desde la sociedad civil.
La elección del 19 de abril no es casual. La fecha remite al levantamiento del Gueto de Varsovia en 1943, considerado un símbolo de resistencia judía frente al nazismo. Según el manifiesto, este día busca no solo recordar a las víctimas de la Shoá, sino también subrayar la continuidad histórica del combate contra el antisemitismo, una lucha que —afirman— sigue vigente en nuevas formas.

Una iniciativa "desde abajo" con vocación universal
Durante la apertura del acto, Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia (MCI), definió el momento como fundacional y explicó el enfoque estratégico de la campaña. "Las cosas a veces cuando comienzan parecen de una manera muy humilde, pero luego van cogiendo cuerpo y se concretan en realidades importantes", señaló.
Ibarra destacó que, a diferencia de otras numerosas causas que cuentan con jornadas internacionales, no existe un día específico dedicado a combatir el antisemitismo desde la perspectiva de la acción cívica. "Necesitamos un día muy específico de la resistencia civil contra el antisemitismo", afirmó, justificando también el carácter "universal" de la propuesta como una iniciativa impulsada desde la ciudadanía.
El planteamiento, explicó, responde a la falta de consenso institucional actual para promover este tipo de reconocimientos desde organismos internacionales. Por ello, la estrategia se basa en una construcción progresiva "de abajo arriba", mediante adhesiones de entidades, instituciones y gobiernos.

En esa línea, el proyecto contempla la creación de una red internacional de embajadores de la campaña, así como un proceso de acumulación de apoyos que permita avanzar hacia su legitimación oficial. El objetivo final es que este día sea asumido globalmente como símbolo de lucha contra el antisemitismo, y no de "recuerdo" como puede ser el 27 de enero, Día Internacional de Recuerdo del Holocausto.
El manifiesto también enfatiza que esta jornada no pretende ser únicamente conmemorativa, sino activa. Se diferencia de otras fechas ligadas a la memoria del Holocausto al proponer un enfoque centrado en la resistencia contemporánea. "No es un día de la memoria, incorporamos la memoria, pero es un día de lucha", remarcó Ibarra.
La resistencia como eje frente a una "ola global"
Las intervenciones posteriores coincidieron en destacar el carácter urgente de la iniciativa ante el crecimiento del antisemitismo en distintos ámbitos. Aida Oceransky, presidenta de la Comunidad Judía Bet Emuná de Oviedo, subrayó el cambio de enfoque hacia una narrativa de resistencia.

"Queríamos que se viera que somos resistentes, que vamos a resistir contra la ola de antisemitismo", expresó, recordando que durante la Shoá hubo múltiples formas de resistencia, más allá del caso emblemático de Varsovia.
Oceransky también insistió en la necesidad de diferenciar esta jornada de otras fechas ya existentes, como el Día Internacional de Conmemoración del Holocausto. "No es un día de dolor, no es de memoria, sino de resistencia", afirmó, destacando el valor simbólico de establecer una fecha fija y universal.
Por su parte, David Obadía, presidente de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), calificó la iniciativa como "profundamente necesaria" ante una realidad que, según señaló, se manifiesta en el aumento de incidentes y en el miedo de muchas personas a mostrar su identidad judía. "No podemos normalizar que en pleno siglo XXI haya personas que sientan la necesidad de ocultar su identidad", advirtió.

El dirigente apeló a una respuesta colectiva y sostenida, subrayando que el combate contra el antisemitismo exige tanto memoria como acción. En esa línea, defendió el papel de las instituciones y la sociedad civil en la articulación de herramientas para identificar y combatir esta forma de odio.
El carácter internacional del fenómeno también fue abordado por Ángel Galán, presidente de la Coordinadora Iberoamericana contra el Racismo y el Antisemitismo, quien señaló que el antisemitismo se manifiesta "tanto desde abajo como desde arriba", en referencia a dinámicas sociales y políticas en distintos países.
Hacia el reconocimiento internacional
El cierre del acto reforzó la idea de que la proclamación constituye apenas el inicio de un proceso más amplio. Valentín González, presidente de la Red Europea contra los Crímenes de Odio, planteó el desafío en términos históricos y morales.
"No podemos permanecer en silencio ante la oleada de antisemitismo global", afirmó, señalando que los valores fundacionales de Europa, vinculados a la memoria de la Shoá, obligan a una respuesta firme frente a las nuevas manifestaciones de odio.

El proyecto se propone avanzar mediante una dinámica de adhesiones progresivas y presión institucional. Según sus impulsores, el éxito dependerá de la capacidad de movilización social y de la implicación de actores diversos, desde organizaciones civiles hasta gobiernos.
El manifiesto concluye con un llamamiento abierto a la ciudadanía mundial para sumarse a la iniciativa y contribuir a su consolidación. "Invitamos a toda persona de bien a tomar la iniciativa de combatir el antisemitismo", señala el texto, en una apelación directa a la acción colectiva.
Así, el 19 de abril de 2026 queda establecido como el punto de partida de una campaña que aspira a trascender fronteras y convertirse en un referente global. Una jornada que, según sus promotores, no solo recuerda el pasado, sino que busca activar una respuesta presente y sostenida frente al antisemitismo en todas sus formas ▪
