Una organización portuguesa de derechos humanos recordó a los 25 ciudadanos portugueses afectados por el ataque de Hamás contra Israel y vinculó su memoria con la historia y el legado del judaísmo sefardí.
"Las atrocidades del 7 de octubre trascendieron fronteras y nacionalidades, alcanzando a comunidades judías de todo el mundo", afirmó el presidente del Observatorio Internacional de Derechos Humanos (OIDH), Luis Andrade, al presentar un homenaje a las víctimas de la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023.
El reconocimiento, según un comunicado de la organización, puso el foco en los 25 ciudadanos con nacionalidad portuguesa que fueron asesinados o secuestrados durante el ataque más mortífero sufrido por el pueblo judío desde la Shoá.
La iniciativa, difundida este pasado lunes, honra la memoria de las 1.140 personas asesinadas, los 3.400 heridos y los 247 rehenes tomados durante la ofensiva terrorista contra el sur de Israel. El documento destaca además el sufrimiento de las familias y comunidades afectadas tanto en Israel como en la diáspora judía.
Según explicó Andrade, entre las víctimas portuguesas hubo 17 ciudadanos asesinados, hombres, mujeres y niños procedentes de familias con raíces en diversas comunidades sefardíes del norte de África y del antiguo Imperio Otomano. Otros ocho ciudadanos portugueses fueron secuestrados por Hamás y posteriormente rescatados tras meses de cautiverio.
El homenaje fue entregado formalmente a Gabriela Cantergi, presidenta de Bnai Brith Portugal, con la solicitud de que fuera trasladado a las autoridades israelíes y a instituciones representativas del mundo judío.
Una tragedia que también se sintió en Portugal
Cantergi subrayó que el impacto emocional de la masacre se hizo sentir incluso lejos de Israel. "No necesitamos recurrir a los libros de historia para comprender qué significan dos milenios de persecuciones, masacres y secuestros. Somos plenamente conscientes de lo que ocurrió en 2023", señaló.
La dirigente recordó algunos de los nombres que marcaron especialmente a la comunidad judía portuguesa, entre ellos Ran Gvili, Yossi Sharabi, Ofer Calderón, Adina Galante, Idan Shtivi, Dror Or, Gila Peled y su hijo Daniel, Tsachi Idan y su hija Maayan, Omer Shem Tov y Segev Halfon.
"Su sufrimiento resonó en nosotros no solo por la magnitud de la tragedia, sino también por la humanidad compartida que nos une", añadió.
El comunicado sitúa además a las víctimas dentro de una narrativa histórica más amplia, recordando que Portugal albergó una de las comunidades judías más importantes del mundo antes de las expulsiones y conversiones forzadas decretadas a finales del siglo XV. Desde esa perspectiva, el homenaje establece un vínculo entre la tragedia contemporánea y la larga trayectoria del pueblo judío portugués y sefardí.
La declaración sostiene que la memoria de quienes murieron o fueron secuestrados constituye también una forma de preservar la historia de una comunidad que, pese a la persecución y el exilio, continuó contribuyendo de manera decisiva al desarrollo cultural, intelectual y económico de numerosos países.
La huella sefardí en la historia mundial
El texto incorpora asimismo una reflexión histórica de David Garrett, miembro de la Comunidad Judía de Oporto, quien destacó la relevancia de las familias sefardíes vinculadas a Portugal a lo largo de los siglos.
"Recordar a las 25 víctimas luso-israelíes, todas procedentes de familias del norte de África y del antiguo Imperio Otomano, es también recordar la historia judía portuguesa", afirmó.
Garrett evocó figuras históricas de relevancia internacional, como Shalom Sheetrit, firmante de la Declaración de Independencia de Israel; Haim Solomon, considerado uno de los principales financiadores de la independencia estadounidense; Abraham Salem, destacado dirigente del movimiento independentista de la India; o Moses Montefiore y Lord Lawrence Kadoorie, pertenecientes a familias vinculadas a la histórica congregación portuguesa y española de Londres.
Según sostuvo, la contribución de los judíos sefardíes de origen portugués dejó una huella excepcional en distintas sociedades alrededor del mundo y constituye una parte inseparable del legado histórico de Portugal.
El homenaje concluye destacando que detrás de cada cifra existe una historia humana concreta: padres e hijos, hermanos, esposos y esposas cuyas vidas fueron arrebatadas o transformadas para siempre por el terrorismo.
En la misma línea, Liat Cohen, israelí de origen marroquí residente en Portugal, destacó el significado simbólico de las víctimas recordadas. "Las vidas de estas víctimas reflejan el extraordinario recorrido del pueblo judío sefardí. Encarnan generaciones de resiliencia, perseverancia y compromiso con la vida judía a pesar del exilio, la persecución y los desplazamientos", afirmó.
Para el OIDH, el homenaje no constituye únicamente un acto de memoria, sino también una reafirmación de valores universales como la dignidad humana, la preservación de la memoria histórica y la solidaridad frente al terrorismo, el odio y la violencia. En un momento en que las consecuencias del 7 de Octubre siguen presentes en la sociedad israelí y en las comunidades judías de todo el mundo, la organización portuguesa quiso recordar que la tragedia no conoció fronteras y que sus víctimas forman parte de una historia compartida que trasciende nacionalidades ▪
