16 enero 2026
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Yom Hashoá desde la Diáspora

Mi primer Yom Hashoá en Madrid sentí alivio por no estar en Israel, ahora me doy cuenta que no puedo privar a mis hijos de su pasado.

Yifat Tzaig

El Día del Recuerdo del Holocausto siempre ha sido un día difícil para mí. Como profesora en el sistema educativo israelí, a menudo sentía que estas conmemoraciones eran demasiado para los niños pequeños. ¿Qué tienen que ver ellos con el Día del Recuerdo del Holocausto?, me preguntaba. ¿Cómo podía transmitirles el conocimiento, el significado de esta jornada de luto, sin herir sus delicadas almas y sin que crecieran con un sentimiento de persecución sólo por ser judíos?

En Israel, el Holocausto está presente en todas partes. Es parte integral de nuestro discurso  cultural. "Mi abuela es una sobreviviente del Holocausto", "Llegamos a Israel después del Holocausto…", suele oír una por la calle o en el lugar de trabajo. Se celebran ceremonias en las escuelas, se escuchan canciones tristes en la radio y en la televisión. Los testimonios, películas e historias personales son una constante en todos los canales de televisión.

Reconozco que cuando llegamos a Madrid y pasamos aquí nuestro primer Yom Hashoá sentí un cierto alivio, un sentimiento de liberación. "¡Genial, aquí no tenemos que estar rodeados de todo esto las 24 horas del día!", pensé. Vi uno o dos programas en la televisión israelí y eso me fue suficiente. La rutina continuó. Canciones españolas en la radio. Recoger a los niños del colegio sin ir vestidos de blanco, con los ojos muy abiertos y tristes y, sobre todo, sin que tengan que intentar digerir historias de muerte que en realidad no entienden. 

Pero hoy, después de casi cuatro años en Madrid, lo entiendo de otra manera, y estoy convencida de que no puedo privar a mis hijos del conocimiento y del significado de ser parte de nuestro pueblo. Si lo hago, podrían crecer sin conocer su pasado. 

Me di cuenta de que si no invierto en contarles la historia de nuestro pueblo, puede que crezcan de espaldas a la Shoá y, quién sabe, quizás hasta creer en el futuro que, en realidad, nunca ocurrió. De repente me había dado cuenta de todos esos conceptos que los niños israelíes aprenden de forma natural y clara, conceptos que mis hijos nunca conocerán estando aquí: gueto, Justos entre las Naciones, campo de concentración, partisanos… Nada aprenderán sobre ello en las escuelas de Madrid e, incluso si estudian la historia de la Segunda Guerra Mundial, está claro que no les inculcarán la perspectiva que nuestro pueblo tiene de ese período oscuro.

La revelación más importante para mí fue percatarme de que si yo, nosotros, no nos detenemos a hablar, aclarar y explicar a nuestros hijos nuestra propia historia, ellos pueden llegar a perder la conexión con sus raíces. Y eso sería una gran pérdida, para ellos y para nosotros. 

Con este fin, el año pasado importamos a Madrid el modelo israelí de "Memoria en el Salón" (Zikarón Ba Salón), con la que hacemos una pausa y reunimos a adolescentes y padres de nuestra comunidad bajo un mismo techo. Una pausa para hablar de la historia de nuestro pueblo, dedicada a la unidad familiar y a permitir que cada uno cuente su historia familiar. Porque esta pausa fundamental en nuestras vidas es la que nos da un sentido de pertenencia y, sobre todo, construye identidad, incluso a distancia.

El fallecido político y militar israelí, Yigal Alón (1918-1980) solía decir que cuando "un pueblo no conoce su pasado, su presente es pobre y su futuro está envuelto en la niebla". Yo quiero criar a mis hijos con una sensación de orgullo de su condición de judíos, con una profunda comprensión del significado del Estado de Israel para nosotros, incluso si actualmente hemos elegido vivir en otro lugar. Quiero que conozcan el pasado, entiendan el presente y caminen hacia el futuro con identidad, pertenencia y orgullo▪

Yifat Tzaig es directora de la Comunidad Israelí de Madrid (ICM), creada en 2023.

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva de su autor
y no necesariamente reflejan la postura editorial de Enfoque Judío ni de sus editores.

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