España - Israel

Erlich critica el discurso político "sesgado" y "distorsionado" en España, pero subraya que Israel la ve como un país aliado

Uno de los aspectos más destacados de su comparecencia en Siglo XXI fue la insistencia de la diplomática israelí en separar el plano político del resto de las relaciones bilaterales.
Erlich critica el discurso político "sesgado" y "distorsionado" en España, pero subraya que Israel la ve como un país aliado
La embajadora israelí en funciones, Dana Erlich, en Siglo XXI (Foto: Cortesía organizadores)
Actualizado el 30/4/2026, 12:21 hs.

En una noche de debate franco y directo en el prestigioso Club Siglo XXI de Madrid, la embajadora israelí Dana Erlich expuso este miércoles una visión compleja de las relaciones con España, marcadas por profundas diferencias políticas, cooperación persistente y una preocupación creciente por el clima social hacia la comunidad judía.

"Se puede criticar a Israel. Criticar a Israel no es antisemitismo. Pero lo que vemos aquí… es una perspectiva distorsionada que solo juzga y condena a Israel", advirtió al aludir al tono del debate público español cuando Israel entra en pantalla o imprenta, y a declaraciones de ciertos dirigentes políticos que, según dijo, cruzan líneas preocupantes.

La intervención tuvo lugar en un formato de preguntas abiertas —más que un panel tradicional— con la participación de periodistas y público. Presentada por el director de La Razón, Francisco Marhuenda, y acompañada en la mesa por Ana Sánchez (ABC) y José Manuel Calvo (The Objective), la embajadora delineó un diagnóstico donde aún conviven la cercanía cultural entre ambos países y un deterioro político que no oculta.

Desde el inicio, Erlich subrayó su vínculo personal con España —país en el que vivió siendo universitaria— y el peso que esa experiencia tuvo en su carrera diplomática. Explicó que fue entonces cuando percibió una brecha entre la imagen mediática de Israel y la realidad cotidiana de sus ciudadanos. "Veían a Israel, pero no me veían como un ser humano. No pensaban en mujeres ni en niños cuando hablaban de Israel", recordó.

Tensiones políticas y cooperación que persiste

Uno de los aspectos más destacados de la velada fue la insistencia de la embajadora en separar el plano político del resto de las relaciones bilaterales. Si bien reconoció choques con el Gobierno español —incluyendo numerosas citaciones diplomáticas y desacuerdos públicos—, también remarcó que la cooperación continúa en múltiples niveles.

"Cuando hablamos de España, hacemos la separación entre el gobierno y las instituciones, los amigos y la colaboración que todavía tenemos", afirmó. En ese sentido, mencionó ámbitos como la tecnología, la medicina, la cultura y la economía, donde los vínculos siguen activos.

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Velada con la embajadora israelí en funciones, Dana Erlich, en Siglo XXI (Foto: Enfoque Judío)

La dimensión económica fue otro punto relevante: Erlich señaló que el intercambio bilateral ronda los 3.000 millones de euros anuales -más o menos lo mismo que antes de la masacre del 7 de octubre-, y destacó el interés mutuo en áreas como innovación, gestión del agua o respuesta a desastres climáticos. Según explicó, tanto empresas israelíes como españolas perciben beneficios concretos en mantener estos lazos.

Sin embargo, el terreno político aparece marcado por lo que definió como una "tormenta perfecta", producto de decisiones gubernamentales, discursos públicos y el contexto internacional. Entre los ejemplos citados, cuestionó anuncios de suspensión de acuerdos de defensa, que —según dijo— impactan directamente en la seguridad de los ciudadanos españoles.

Al mismo tiempo, defendió el derecho de Israel a reaccionar frente a iniciativas que considere dirigidas a "castigar o condenar" al país. "Cuando hay comentarios en la esfera pública o medidas de ese tipo, vamos a reaccionar", sostuvo.

Percepción, relato y preocupación social

Más allá del plano institucional, la embajadora dedicó una parte significativa de su intervención a la dimensión social y mediática del conflicto, en parte marcada por las preguntas del público. Allí introdujo una preocupación central: la pérdida del "relato" por parte de Israel y el impacto de lo que describió como manipulación informativa.

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Velada con la embajadora israelí en funciones, Dana Erlich, en Siglo XXI (Foto: Enfoque Judío)

"No puedo controlar la manipulación de información. Puedo intentar explicar, hacer que la gente piense y se pregunte", señaló, en respuesta a una pregunta del público. En su visión, este fenómeno no afecta solo a Israel, sino al conjunto de las democracias occidentales.

Erlich planteó que existe una cobertura parcial de los acontecimientos, donde ciertas amenazas —como las acciones de Hezbollah— reciben menos atención. "Si Hezbollah rompe el alto el fuego una decena de veces al día no se informa de ello … Cuando nosotros decidimos defendernos, el titular será que Israel rompe el alto el fuego", ejemplificó.

En paralelo, introdujo un tema especialmente sensible en el contexto español: el aumento de episodios que, según describió, generan temor en la comunidad judía. Sin afirmar una situación generalizada, sí advirtió señales que considera preocupantes.

"Ya estamos viendo una época en la que judíos se piensan si llevar la estrella de David, si hablar en hebreo o si decir que son judíos", afirmó. También mencionó restricciones en eventos públicos y altos niveles de seguridad en instituciones judías, que —según dijo— se han normalizado.

"Cuando los judíos tienen miedo de ir a la sinagoga o de mandar a sus hijos a la escuela, su libertad religiosa está impactada. Y estamos hablando de España en 2026", enfatizó.

Entre el escenario internacional y el foco en España

Aunque el encuentro giró principalmente en torno a España, el contexto internacional estuvo presente en varias intervenciones, especialmente en relación con Irán, Hezbollah y la situación regional.

Erlich evitó hacer predicciones concretas sobre la evolución del conflicto: "No sé", respondió de forma tajante cuando se le pidió un escenario a corto plazo y de si la guerra se iba a reanudar. Argumentó que no es posible anticipar las decisiones de un régimen que, según describió, actúa con lógicas ajenas a los valores democráticos.

Sí dejó claro, en cambio, cuáles son los objetivos de Israel: eliminar la amenaza nuclear iraní, frenar el desarrollo de misiles balísticos y detener su apoyo a organizaciones armadas a su servicio por el mundo. En ese marco, insistió en la necesidad de una respuesta coordinada de la comunidad internacional.

No obstante, incluso al abordar estos temas globales, la embajadora volvió constantemente al ángulo español. Subrayó que, desde la perspectiva israelí, España sigue siendo un "país aliado" y que las amenazas que enfrenta —incluidas las geopolíticas— son compartidas.

"Me sorprende que, en lugar de entender que tenemos que trabajar juntos, nos declaren enemigos", dijo, en referencia a ciertos discursos políticos en España. También criticó a "un ministro" (E.J. Oscar Puente) por mensajes en los que generaliza declaraciones puntuales de un periodista israelí y califica a toda la población de "auténticos nazis".

En esa línea, defendió la importancia de distinguir entre críticas legítimas a políticas concretas y generalizaciones que afectan a toda una sociedad. También respondió a cuestionamientos sobre la identificación entre Estado y gobierno, señalando que, como diplomática, representa múltiples dimensiones a la vez: institucionales, sociales y personales.

Entre tensiones políticas, cooperación vigente y alertas sobre el clima social, el mensaje de Erlich dejó en evidencia que la relación entre España e Israel atraviesa un momento complejo, donde el diálogo —como ella misma remarcó— sigue siendo una herramienta central ▪