La celebración del partido de Euroliga entre el Real Madrid yel Maccabi Rapyd Tel Aviv, previsto para este jueves 8 de enero de 2026 en el Movistar Arena de Madrid, ha generado una fuerte reacción institucional y social tras conocerse la decisión de celebrarlo a puerta cerrada, una medida adoptada el lunes después de que el encuentro fuera declarado evento de alto riesgo y la Policía Nacional decidiera un amplio dispositivo para evitar cualquier tipo de disturbios a la entrada de la cancha del equipo blanco.
"La decisión institucional supone una suspensión de las libertades y derechos del ciudadano, incluidos los propios deportistas, al restringir el ejercicio de derechos legítimos como el acceso a espectáculos públicos legalmente organizados", ha reaccionado la Coordinadora Estatal de Lucha contra el Antisemitismo (CELCA), que considera que con ella se priva de acceso al evento a la totalidad del público "en lugar de actuar de forma directa y proporcional contra los grupos o personas que promueven o anuncian conductas antisemitas violentas, coactivas, amenazantes e intimidatorias".
En su denuncia pública, la CELCA afirma que la decisión responde a convocatorias públicas realizadas por colectivos extremistas y antisemitas, que han anunciado actos de boicot y alteración del orden público a las puertas del pabellón. Estas convocatorias, señala la entidad, califican a los deportistas israelíes, a su país y a los aficionados como "genocidas", y llaman explícitamente al boicot y a impedir la celebración del evento deportivo.

"Decisión política"
La Coordinadora recuerda que el ordenamiento jurídico español cuenta con instrumentos suficientes para identificar, investigar y sancionar a quienes incitan a la violencia, la coacción colectiva o la alteración del orden público. En ese sentido, menciona la Ley contra la Violencia, el Racismo y la Intolerancia en el Deporte, la Ley de Seguridad Ciudadana y el Código Penal, que contemplan incluso agravantes cuando el motivo es el antisemitismo, la discriminación ideológica o el origen nacional.
Desde esta perspectiva, CELCA manifiesta su más firme rechazo a que el partido internacional de baloncesto se celebre sin público como consecuencia de lo que define como una hostilidad organizada cuyo objetivo es estigmatizar y excluir al equipo israelí y a sus seguidores. Según la entidad, se trata de una decisión política que, en sus efectos, premia el hostigamiento y castiga al público respetuoso, mediante una restricción generalizada de derechos.
La organización reclama a las autoridades que adopten las acciones legales necesarias para identificar a los responsables de las convocatorias y de los actos de intimidación que han motivado la declaración de alto riesgo, y que se apliquen las sanciones administrativas o penales correspondientes. A su juicio, permitir que la intimidación derive en el cierre del recinto sienta un precedente altamente perjudicial para la convivencia democrática.
"No premiar la coacción"
La CELCA, que reúne a decenas de grupos y asociaciones de lucha contra el antisemitismo y la discriminación, subraya que "el Estado de derecho no puede premiar la coacción", ya que ello transmite el mensaje de que la intimidación funciona y permite que minorías extremistas y antisemitas marquen la agenda pública mediante amenazas y presión. La entidad denuncia además las campañas de incitación al odio que criminalizan a todo un país con eslóganes extremos como "genocida" o "fuera Israel del deporte", acompañados de consignas como "Desde el río hasta el mar, Palestina vencerá", prohibidas en varios países de la Unión Europea.
Finalmente, CELCA sostiene que esta dinámica genera un clima de hostilidad que impacta sobre israelíes, judíos y quienes se oponen al antisemitismo, dañando al conjunto de la sociedad democrática. Frente a ello, defiende que la seguridad se garantiza protegiendo derechos, no recortándolos, mediante medidas proporcionadas como refuerzos de seguridad, control de accesos y actuación individualizada contra quienes incitan a la violencia.
Campaña ciudadana para exigir una revisión de la decisión
La publicación del comunicado de CELCA coincide con una campaña social para el envío de cientos de cartas a la Delegación de Gobierno de Madrid, el Defensor del Pueblo, al Real Madrid, al Consejo Superior de Deportes y a la Comisión Estatal contra la Violencia el Racismo y la Intolerancia en el Deporte, pidiendo una revisión de la decisión.
En ella, los firmantes solicitan "actuaciones legales contra grupos violentos que impiden el normal acceso de la ciudadanía a eventos deportivos", y consideran "profundamente injusto que la respuesta institucional ante estas amenazas consista en privar de acceso al evento a la totalidad del público, en lugar de actuar de forma directa y proporcional contra los grupos o personas que promueven o anuncian conductas violentas o coactivas".
"La actuación de estos colectivos supone, a mi juicio, una forma de coacción, al lograr mediante la intimidación que se restrinja el ejercicio de derechos legítimos de terceros, como el acceso a espectáculos públicos legalmente organizados", indica la misiva.
FCJE: "Mismo trato que a los demás equipos"
Por su parte, la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) exigió en un comunicado la apertura del partido a los aficionados y "garantizando la seguridad del evento y el derecho de los aficionados a disfrutar del deporte".
"La FCJE considera inaceptable que el normal desarrollo de competiciones deportivas se vea condicionado por presiones de carácter ideológico o por declaraciones que fomentan el odio contra equipos israelíes, como las que han realizado los líderes de Podemos Ione Belarra y Pablo Fernández", señala el comunicado.
Y reiteran un llamamiento a lo largo del día hecho por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, sobre que "los equipos israelíes merecen el mismo trato y consideración que cualquier otro equipo internacional que visita nuestro país".
FC Barcelona – Maccabi Rapyd también a puerta cerrada
Ayer se celebró en Barcelona otro partido de Euroliga, entre el FC Barcelona y el Maccabi Rapyd, también a puerta cerrada y por la misma razón.
El encuentro, que terminó con un 93-83 a favor de los azulgranas, se celebró sin público después de que en diciembre las autoridades lo clasificaran también de alto riesgo, como hizo el delegado del Gobierno en Madrid el lunes con respecto al del Real Madrid.
En las últimas semanas un centenar de organizaciones pro-palestinas y de la izquierda más radical en España, entre ellas del partido Podemos, han estado alentando a los dos equipos y a las autoridades a que suspendan el partido y boicoteen al equipo macabeo. Ayer, un pequeño grupo propalestino, unas cien personas según medios locales, se manifestó a favor del boicot frente al pabellón blaugrana, mientras otro de israelíes daba la bienvenida al autobús del Maccabi en Barcelona y miembros de la comunidad judía se reunieron en la Finca de la comunidad para ver le partido en pantalla gigante ▪
