El presidente de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), David Obadía, ha convocado para este domingo una Asamblea General con los dirigentes de las comunidades del país que coincide con el ecuador de un mandato marcado por un contexto excepcionalmente complejo: el incremento del antisemitismo tras el 7 de octubre, las crecientes demandas de seguridad, la crisis abierta con la Comunidad Judía de Madrid (CJM) y el debate, cada vez más urgente, sobre cómo integrar a la nueva pluralidad del judaísmo español dentro de la estructura federativa.
El propio Obadía —popularmente conocido como "Davichi"— reconocía recientemente la necesidad de abrir espacios de encuentro más amplios. "Al final estamos todos en un mismo barco (…) somos judíos, tenemos que estar y luchar por los puntos comunes que tengamos", afirmó durante un encuentro comunitario en el que defendió la necesidad de sentar en una misma mesa a comunidades ortodoxas, masortíes, reformistas, asociaciones culturales e incluso grupos israelíes establecidos en España. Lo principal, dijo, es "arrancar" el diálogo.

La Asamblea se celebrará en formato presencial y online y marca el inicio del tercer año de mandato de Obadía, que asumió la presidencia de la FCJE en mayo de 2024 en sustitución de Isaac Benzaquén. Aunque el actual dirigente aseguró recientemente que todavía no piensa en una eventual reelección, su gestión atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas dentro del entramado institucional judío español. Ni que hablar de los retos que plantea el antisemitismo a la Federación.
Según la agenda a la que ha tenido acceso Enfoque Judío, el orden del día contempla informes sobre la lucha contra el antisemitismo, relaciones institucionales, diálogo interreligioso, seguridad, servicios comunitarios, asuntos sociales y vínculos con la Embajada de Israel. Sin embargo, no aparece de manera explícita el debate sobre una futura ampliación de la Federación o la incorporación de nuevas organizaciones y sensibilidades comunitarias, una signatura pendiente desde hace años.
Fuentes consultadas por este medio señalaron que ese asunto podría surgir en el apartado de "ruegos y preguntas". "Hay mucha resistencia interna de algunas comunidades ortodoxas a la ampliación. Por eso no va en el orden del día", explicó bajo anonimato una fuente comunitaria.

¿A quién representa la FCJE?
Más allá del acuerdo con el Estado de 1992, que le concede en exclusiva la representatividad judía nacional cuando la comunidad era mucho más homogénea, los cambios demográficos en el país han socavado la representatividad de facto de la FCJE. La Federación agrupa a las comunidades históricas y más consolidadas del país, pero distintas voces y datos demográficos sostienen que su peso sociológico real es considerablemente menor al que proyecta.
Según datos oficiales del Registro de Instituciones religiosas consultados por Enfoque Judío, la FCJE -formada por 14 comunidades de pleno derecho y 7 sin voto entre comunidades y asociaciones culturales y deportivas- representaría actualmente a alrededor del 50% de las comunidades, organizaciones y asociaciones judías registradas formalmente en España (42 entradas, algunas inactivas y otras dependientes de comunidades miembro, compensadas con agrupaciones existentes no registradas).
Y en términos demográficos, tomando como referencia la propia estimación federativa de unos 70.000 judíos residentes en el país (algunos señalan que es muy inferior), la estructura comunitaria federada aglutina a entre 10.000 y 12.000 personas vinculadas regularmente a sus comunidades miembro, es decir, entre un 14% y un 17% del judaísmo español, según cifras y estimaciones de membresía y circulación comunitaria a las que ha tenido acceso Enfoque Judío. Ampliando a aquellos que, sin ser socios, participan ocasionalmente en actividades, a un 20-25% como máximo. El índice de afiliación comunitaria nominal es bajo.

Ese desfase entre representación institucional y realidad sociológica es precisamente uno de los principales argumentos de quienes reclaman una reforma de la estructura federativa, para que incorpore asociaciones culturales, colectivos israelíes, organizaciones juveniles y comunidades -ortodoxas y liberales-, a espacios más amplios de coordinación política y social. "Algo parecido a la DAIA argentina", explicó una fuente consultada.
Un mapa judío mucho más amplio que la Federación
A la Asamblea han sido convocadas las 14 comunidades miembro con derecho a voto y otras organizaciones asociadas con voz pero sin capacidad de decisión.
Entre las primeras figuran la Comunidad Judía de Madrid (CJM), la Comunidad Israelita de Barcelona (CJB), así como las comunidades ortodoxas de Málaga, Marbella, Torremolinos, Valencia, Alicante, Baleares, Sevilla, Ceuta, Melilla, Canarias y Tenerife.
Como entidades asociadas han sido invitadas comunidades liberales como las masortíes Bet El (Madrid), ATID (Barcelona), Aviv (Valencia) y Bet Emuná (Oviedo), la reformista Bet Shalom (Barcelona), la organización deportiva Maccabi (Madrid y Barcelona) y Mem Guimel (Melilla), una activa plataforma cultural judía a nivel local.

Sin embargo, el ecosistema judío español actual es mucho más amplio.
De las 42 organizaciones judías registradas, entre comunidades religiosas, asociaciones culturales, grupos informales y nuevas comunidades aún fuera del marco federativo, se encuentran comunidades ortodoxas independientes como las de Villanueva de la Cañada (Madrid) o la de Gerona, además de organizaciones reformistas como la Comunidad Judía Reformista de Madrid o Shir Jadash de Valencia. Hay también varias reformistas en otros lugares de España. Igualmente, hay centros del movimiento Jabad por todo el país que, algunos, han adquirido auténticas funciones comunitarias, sobre todo en Barcelona, Valencia o Marbella.
A ello se añade un fenómeno relativamente reciente: la aparición de grupos de israelíes residentes en España con una identidad más cultural que religiosa. En Madrid operan iniciativas como ICM o el movimiento juvenil Tzofim; en Barcelona existe el colectivo "Juntos" y en Valencia el grupo "Hatikva". Ninguno de estos espacios, ha comprobado Enfoque Judío, ha sido invitado formalmente a la Asamblea de la FCJE pese al espíritu aperturista declarado por su presidente.
"Es una pena que no nos hayan invitado. La colectividad israelí en España ha crecido mucho y aquí está muy unida y activa, y con muchos valores y gente cualitativa para agregar", señaló una dirigente comunitaria israelí. Otra representante explicó que lleva cerca de dos años intentando abrir conversaciones para incorporarse a la estructura federativa sin resultados concretos. "El año que viene lo estudiaremos", se lamenta.

Pero el malestar no se limita únicamente a organizaciones nuevas: algunas comunidades ortodoxas llevan décadas encontrando obstáculos de distinto tipo y tienen también quejas del liderazgo de Obadía, pese a que reconocen sus esfuerzos de estos dos difíciles últimos años.
En cualquier caso, la FCJE sigue siendo el interlocutor oficialmente reconocido por el Estado español en materia de representación judía, en virtud de los acuerdos suscritos en 1992. Para muchas comunidades pequeñas o con menor capacidad organizativa, la estructura federativa continúa siendo un marco de referencia operativo y de apoyo institucional en ámbitos como la seguridad, la interlocución administrativa o la gestión de servicios comunes. No así para las más grandes.
En este contexto, no existe un consenso claro ni cerrado sobre cuál debería ser un eventual modelo alternativo, ni sobre el alcance o la forma que debería adoptar una eventual reforma del sistema federativo actual.

El intento de Obadía de abrir una nueva etapa
Obadía ha hablado de la necesidad de avanzar hacia un modelo más inclusivo, aunque sin alterar el carácter ortodoxo de la representación religiosa de la Federación.
"No se trata de decir: vamos a entrar de pleno derecho, con votos o sin votos. Se trata de empezar, de arrancar, de sentarnos y juntarnos", afirmó en el encuentro comunitario al explicar la filosofía de la Asamblea que pretendía impulsar, y que -según dijo él mismo- obtuvo el apoyo de la Comisión Permanente.
El dirigente insistió además en que existen numerosos ámbitos comunes que deberían unir a todas las sensibilidades judías en España. "Aquí no venimos a hablar ni de religiones, ni de campamentos, ni de cuentas… venimos a hablar de lo que ocurre día a día y de todo lo que nos une", señaló al anunciar la reunión que se celebra este domingo.
No obstante, distintas fuentes comunitarias sostienen que las resistencias internas siguen siendo muy fuertes, especialmente desde los sectores más ortodoxos y tradicionales. "Davichi tendrá muy buenas intenciones, pero ahí adentro hay unos cuantos del sur que de asociar a los que ya están te digo que ni hablar", resumió una fuente conocedora de la dinámica comunitaria nacional.
Otra recordó que durante la presidencia anterior de Isaac Benzaquén ya se intentó abrir un proceso similar, que terminó bloqueado antes incluso de llegar a debatirse formalmente en Asamblea.

El principal obstáculo está en los propios estatutos de la Federación que no solo se define como ortodoxa sino que prevén que el ingreso de cualquier nuevo socio dependa de la autorización de la comunidad principal en esa misma ciudad que ya es miembro de pleno derecho.
Aun así, otras voces consideran que el problema no se limita únicamente a las comunidades miembro y subrayan que tampoco ha existido una respuesta especialmente activa por parte de algunas comunidades asociadas. Según explicaron, varias reuniones impulsadas por Obadía para explorar fórmulas de acercamiento tuvieron una asistencia muy reducida: "Lo intentó muchas veces, nos convocó a reuniones, nos dijo que nombráramos un representante, trató de hacerlo y no tuvo respuesta por parte de comunidades que aparentemente estaban interesadas".
Antisemitismo, seguridad y relaciones institucionales
El debate sobre la representatividad de la FCJE, que recibe presupuestos del Estado (al menos 210.000 euros de la Fundación Pluralismo y Convivencia), se produce además en un momento especialmente sensible para las comunidades judías por el aumento de incidentes antisemitas registrados desde octubre de 2023.
Una parte importante de la actividad federativa actual está centrada precisamente en la seguridad y en la interlocución política con el Estado, quizás el ámbito en el que mejor se mueve el actual presidente de la FCJE, por su pasado político en Torremolinos. Así, es notable la sucesión de reuniones a las que Obadía ha tenido acceso con líderes políticos de primer nivel, e incluso con el Rey Felipe. También, en alcanzar una mayor proyección dentro de las organizaciones judías internacionales.

En cuanto al Plan Nacional de lucha contra el antisemitismo, la Federación mantiene contactos permanentes con ministerios, fuerzas de seguridad y organismos europeos. De su "conciliadora" actitud inicial, Obadía ha pasado recientemente a una más crítica en la que ha advertido, finalmente, que el Plan necesita reajustes y presupuestos.
Según el último informe NOA, que revisa la aplicación del políticas por las instituciones gubernamentales en materia de antisemitismo y vida judía, España obtiene valoraciones positivas en cuestiones de libertad religiosa y seguridad comunitaria, aunque suspenda en ámbitos como educación o tratamiento mediático.
Frente a la amenaza del antisemitismo, el presidente federativo defiende la necesidad de reforzar el compromiso interno de las propias comunidades con la estructura nacional común, lo que una parte de sus críticos consideran, sin embargo, que ha derivado en ocasiones hacia una dinámica de gestión "excesivamente centralizadora e intervencionista".

La ruptura con la Comunidad Judía de Madrid y la crisis de liderazgo
El episodio más grave del mandato de Obadía a este nivel fue la crisis entre la FCJE y la Comunidad Judía de Madrid (CJM) durante el verano pasado, coincidiendo con el nombramiento del rabino jefe de España, Isaac Cohen, y las discrepancias generadas por el proyecto de unificar bajo supervisión federativa determinados asuntos religiosos, entre ellos la certificación de cashrut para la carne.
Una fuente comunitaria dijo entonces a Enfoque Judío que el conflicto provocó incluso "la salida de tres presidentes" de la Comisión Religiosa y abrió una fractura que continúa hasta hoy. Intentos de este medio para obtener información directamente de la CJM sobre el alcance de la crisis han sido rechazados por la máxima dirección comunitaria, que prefieren mantener la "discreción" sobre el caso.
Diversas voces críticas sostienen que el problema de fondo es estructural. Según explican, la FCJE continúa funcionando con una lógica diseñada para una realidad comunitaria mucho más homogénea y pequeña que la actual.
Hoy, argumentan, el judaísmo español está compuesto por comunidades ortodoxas, reformistas y conservadoras, asociaciones culturales, colectivos juveniles, plataformas israelíes y organizaciones dedicadas a la lucha contra el antisemitismo que no se sienten representadas dentro del actual esquema federativo y actúan fuera de ellos. La fragmentación del esfuerzo supone menos efectividad y mayor gasto.

Otra fuente consultada por Enfoque Judío resumió el problema como una crisis simultánea de "representatividad", "mentalidad" y "adaptación sociológica". Según esa visión, la Federación debería evolucionar hacia una estructura de "dos velocidades": una religiosa ortodoxa y otra institucional, cultural y política mucho más amplia y transversal.
Ese mismo análisis sostiene que el crecimiento del antisemitismo obliga precisamente a abandonar viejas divisiones internas, algo en lo que a priori Obadía pareciera estar de acuerdo en la forma pero no en su aplicación. "Para el antisemita son iguales el ortodoxo, el reformista o incluso el no judío que defiende a Israel", argumentó la fuente.
La gran incógnita es si la Asamblea de este domingo servirá realmente para iniciar ese proceso de diálogo o si, por el contrario, confirmará las limitaciones estructurales de una Federación que, aunque sigue representando a las comunidades históricas y más consolidadas del país, enfrenta crecientes cuestionamientos sobre hasta qué punto refleja hoy la compleja realidad del judaísmo español contemporáneo ▪
