En una conferencia organizada por la Fundación Hispano Judía, el antropólogo mexicano Francisco Gil-White presentó una lectura frontal y perturbadora del presente: la masacre del 7 de octubre no sería un hecho aislado, sino el inicio de un patrón histórico que —según sostuvo— Occidente se resiste a reconocer. Su exposición apuntó menos a tranquilizar que a incomodar, y colocó en el centro una pregunta incómoda: ¿Qué ocurre cuando la realidad que creemos habitar es, en verdad, una "realidad administrada"?
Gil-White, que también se presentó en Murcia en el marco de una nueva gira por España, partió de una afirmación personal y fechada. "Yo hice una predicción en 2013", recordó al inicio de la conferencia El colapso de Occidente: el siguiente holocausto y sus consecuencias. Aquella predicción dio título a una serie editorial y quedó formulada de manera explícita: "Predije… que la siguiente gran matanza de judíos… iba a suceder en Israel", dijo.
Desde ese punto de partida, situó el 7 de octubre como un hito histórico. "Mi predicción desgraciadamente se cumplió", afirmó, para luego reforzar la idea: "Lo que sucedió el 7 de octubre es el comienzo de ese siguiente holocausto que yo vaticiné… Estamos en el siguiente holocausto". Para Gil-White, no se trata de una anomalía, sino de un patrón recurrente: Habló de "una estructura transhistórica que produce grandes matanzas de judíos siglo tras siglo".
En ese marco, rechazó la noción de excepcionalidad o de cierre definitivo del ciclo histórico. La idea de que cada tragedia sería la última fue calificada sin ambigüedades: "Eso es locura. Es locura de manicomio".

"Salir de la cueva": la administración de la realidad
El núcleo conceptual de la exposición giró en torno a lo que Gil-White denomina The Management of Reality, la administración de la realidad. "Estamos viviendo en una realidad administrada", sostuvo, subrayando que el problema no es únicamente informativo, sino emocional. Según explicó, las personas tienden a aferrarse a un determinado marco del mundo porque "nos adherimos emocionalmente" a él.
Romper con ese marco implica un costo elevado. "Cuando descubrimos que la realidad a la que ya estábamos adheridos no es la realidad, es muy difícil separarnos", señaló. Para ilustrar esa resistencia, recurrió a la alegoría de la caverna de Platón (E.J. metáfora filosófica que describe a personas encadenadas en una cueva, viendo solo sombras en una pared y creyendo que son la realidad), aunque con una lectura poco habitual. "Platón utilizó esta alegoría para explicar el sistema totalitario que él estaba diseñando. Y el objetivo de Platón era tener a todo el mundo engañado", afirmó.
Desde esa perspectiva, escuchar información que contradice el modelo previo genera rechazo inmediato. "Lo que están sintiendo ahorita son ganas de regresarse a la cueva", dijo al auditorio. En el mismo hilo, citó una frase atribuida a Albert Einstein para describir la repetición de conductas fallidas: "La locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando cada vez un resultado distinto".
La conclusión metodológica fue directa: "Hacer contacto con la realidad es lo que preserva la cordura".

Actos, documentos y el costo de mirar
En la parte más argumentativa de la conferencia, Gil-White propuso un criterio para analizar la política internacional: "No hay que fijarse en lo que dicen, solo en lo que los gobernantes hacen". Según explicó, los discursos "no les cuesta nada" a los políticos, y los vinculó al concepto económico de cheap talk: declaraciones que pueden influir en las expectativas, pero que no implican un costo real para quien miente.
Desde ese enfoque, planteó que la relación entre Estados Unidos e Israel debe evaluarse a partir de decisiones concretas, no de declaraciones públicas. En ese recorrido, aludió a distintos frentes y fronteras para sostener que, en una "guerra de supervivencia", las presiones externas y los altos el fuego pueden impedir una definición total del conflicto.
Como respaldo documental, citó el libro Blowback (1988), del historiador Christopher Simpson. Según explicó, Simpson documentó que tras la Segunda Guerra Mundial "la Agencia Central de Inteligencia… se creó absorbiendo todo el sistema de inteligencia de Adolfo Hitler en Europa oriental". Y añadió: "muchísimos oficiales de la SS fueron absorbidos y con eso se creó la CIA". Aseguró que esta investigación se apoya en "documentos obtenidos gracias al Freedom of Information Act" y mencionó Operation Paper Clip para diferenciar el reclutamiento de científicos del volumen de absorción de estructuras de inteligencia.
También leyó una reseña atribuida al Washington Post: "Ya no es necesario ni posible negar el hecho. El gobierno de Estados Unidos reclutó sistemática y deliberadamente a miles de nazis activos. Los rescató, los contrató y los aprovechó". Ese dato fue integrado a su tesis central: "Pero ustedes no se enteraron", dijo, para subrayar —según afirmó— que esa información no ocupó la primera plana.
En el cierre, Gil-White volvió a insistir en la necesidad de revisar el marco antes de discutir consecuencias. "Tenemos que ver el mundo como es", afirmó, porque "no se puede defender… de un enemigo que ni siquiera reconocemos". Como síntesis histórica, formuló una regla que presentó como constante del patrón: "Cada vez que se organiza una gran matanza de judíos, todos los occidentales somos esclavizados y a muchos de nosotros nos matan". Lo condensó también en otra frase: "Las grandes matanzas de judíos se acompañan de la esclavitud de todos los no judíos".
La conferencia dejó así planteada una exigencia incómoda: revisar el modelo aprendido, sostener el examen de los documentos y aceptar el costo de mirar, para poder actuar en consecuencia ▪
