El plazo para presentar candidaturas y programas electorales a la nueva Junta Directiva de la Comunidad Judía de Madrid (CJM) finalizó este miércoles 12 de agosto con una única propuesta, según ha comunicado la Comisión Electoral a los miembros de la comunidad.
La candidatura está encabezada por un equipo de tres copresidentes y concurrirá, como única opción, a las elecciones generales del próximo 3 de septiembre de 2026.
La candidatura plantea un modelo de dirección diferente al tradicional, basado en una presidencia compartida entre tres perfiles procedentes principalmente del mundo de la inversión, la empresa y el emprendimiento: Jaime Chocrón, director para España y Portugal de ICG y antiguo profesional de banca de inversión en Londres; Isaac Benzaquén Chocrón, fundador de la firma de inversión Ben Oldman; y Alberto Benbunán, emprendedor tecnológico y fundador de varias compañías. Estatutariamente, Benzaquén Chocrón figurará como presidente de la CJM.
La Secretaría General recaería en Rafael Benatar, que ya ocupó este puesto en el pasado y ejerció como portavoz de la CJM durante tres años. Su perfil combina experiencia comunitaria con una trayectoria profesional vinculada a la gestión, el sector inmobiliario y la inversión.
La propuesta supone un cambio de etapa al frente de la CJM. La nueva Junta, de once personas, sustituiría a la directiva encabezada por Estrella Bengio, que ha dirigido la Comunidad durante casi seis años, un periodo marcado por el notorio crecimiento migratorio hacia la capital española, la transformación de la comunidad madrileña -ahora mucho más internacional y diversa-, y por un escenario de seguridad especialmente complejo tras la masacre del 7 de octubre.

Una candidatura empresarial de fuerte vínculo comunitario
El dossier de la única candidatura a estas elecciones refrenda como punto de partida una comunidad en crecimiento, con más familias jóvenes y más miembros procedentes de otros países, y sostiene que Madrid se ha convertido en una de las comunidades judías europeas con mayor dinamismo.
En ese sentido, Benatar explicó a Enfoque Judío que la prioridad de la candidatura será "la unión de los judíos madrileños", una tesis que queda también reflejada en la composición de la lista, con personas de varios orígenes.
En los últimos tres o cuatro años la inmigración judía a Madrid ha cambiando la demografía comunitaria y creado nuevos retos y necesidades. El crecimiento de judíos radicados en la capital -procedentes principalmente de Israel, Argentina y Venezuela, aunque no únicamente- no se refleja en la afiliación a la CJM, a pesar de que el colegio judío sí ha visto casi duplicado el número de alumnos.
Y uno de los rasgos más visibles de la lista es el peso de las familias vinculadas al Colegio Ibn Gabirol, presente de manera reiterada en las biografías de los candidatos. El propio colegio ocupa un lugar central en el programa, que plantea aumentar su capacidad, mejorar sus instalaciones y reforzar su calidad académica y su gobernanza.
La fuente aseguró que se realizará "un importantísimo esfuerzo de inversión en nuestras infraestructuras fundamentales (colegio y Balmes)".
Profesionalización y un nuevo modelo de gestión
La candidatura plantea asimismo una Junta menos personalista y decisiones adoptadas por consenso o mayoría, mientras que las áreas operativas quedarían en manos de profesionales cualificados.
En ese sentido, el programa apuesta por una gestión más profesional de la institución, con una Dirección General profesional, revisión de la situación interna y de los activos comunitarios y una estructura de trabajo basada en comisiones y áreas específicas. También contempla un mayor esfuerzo de captación de recursos y una revisión del modelo económico de la comunidad.
La composición de la lista refleja también esa visión. Junto a los cuatro cargos principales aparecen perfiles vinculados al emprendimiento tecnológico, la universidad, la inversión, el sector inmobiliario, la seguridad, la empresa y la gestión. También incorpora personas con una trayectoria comunitaria más directa y diferentes grados de observancia religiosa y vinculación con las instituciones judías.
Asimismo, el programa sitúa entre los principales retos la seguridad y la lucha contra el antisemitismo.
Unión, infraestructuras y colaboración
La relación con las distintas organizaciones judías de la capital será otro de los ejes.
En Madrid, donde se cree que podrían vivir entre 10.000 y 15.000 judíos, existen en este momento varias comunidades -CJM, Bet El, CJRM y la israelí- y numerosas organizaciones e iniciativas que actúan en paralelo -Maccabi, Olami, Tzofim, BBYO, JBiz, etc.-, muchas de ellas recién creadas.
La sinergia intercomunitaria ha estado marcada en los últimos años por algunas rivalidades, quizá por lo novedoso del cambio demográfico pero también por cuestiones halájicas.
Benatar aseguró que la nueva Junta, de ser elegida, buscará "asociarse (en vez de competir) con todas las asociaciones judías de nuestra ciudad", en línea con el planteamiento del dossier de recuperar relaciones con las instituciones y potenciar la colaboración entre los distintos espacios de la vida comunitaria.
Más a nivel institucional, el programa contempla reforzar la interlocución con las administraciones madrileñas, la Embajada de Israel y las principales organizaciones judías nacionales e internacionales, además de una mayor coordinación de la seguridad de los espacios judíos de Madrid.
La nueva Junta mantendrá "excelentes relaciones con nuestro entorno no judío, como buenos madrileños comprometidos con nuestra región", aseguró.
A ello se sumarán, agrega, la potenciación de la cultura y la lucha contra el antisemitismo, "y por supuesto, el cuidado de nuestros mayores", entre otros objetivos ▪
