Con una estrategia de movilización internacional "de abajo hacia arriba" y una arquitectura organizativa en expansión, la Coordinadora Estatal de Lucha contra el Antisemitismo (CELCA) lanzará este domingo una campaña global para institucionalizar el 19 de abril como Día Universal de la Resistencia Civil contra el Antisemitismo, una iniciativa que busca instalarse en la agenda de los Derechos Humanos con el respaldo de cientos de organizaciones. La fecha elegida coincide con el aniversario del levantamiento del gueto de Varsovia en 1943, del que trata de absorber su espíritu de lucha contra el antisemitismo.
El presidente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, subrayó el carácter accesible y transversal de la propuesta: "Es una idea muy sencilla: así como existen días contra el racismo o la violencia de género, ¿por qué no hay un día contra el antisemitismo? Estamos hablando de resistencia civil, no de otra cosa", explicó, en relación al enfoque deliberadamente no confrontativo de la campaña.
Desde la organización remarcan que el acto constituyente de este domingo —que se realizará íntegramente por Zoom— no constituye un punto de llegada, sino el inicio formal de una campaña internacional que ya cuenta con una base significativa de apoyos. Según Ibarra, más de 150 organizaciones forman parte de la iniciativa en esta fase preliminar, incluyendo entidades de España, Estados Unidos, Francia e Italia.

La propuesta busca diferenciarse de otras fechas ya existentes, como el 27 de enero, Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. "No es un día de memoria, no lo confundamos. Estamos hablando de otra cosa: de la lucha contra el antisemitismo hoy", insistió Ibarra, marcando una línea conceptual clara entre recuerdo histórico y acción contemporánea.
En ese sentido, la campaña pretende consolidarse como un movimiento global de base social antes de aspirar a su reconocimiento formal. La lógica, explican sus impulsores, es construir primero una red internacional sólida que genere presión institucional de manera progresiva.
Una red internacional en expansión
Uno de los pilares de la iniciativa será la creación de una red internacional de embajadores, concebida como un mecanismo de difusión y presión social. Según detalló Ibarra, el objetivo es alcanzar un millar de representantes que impulsen la campaña en distintos países y ámbitos.
"Esto es viene desde abajo. Cualquiera que quiera colaborar puede ser embajador de la campaña y moverla en todos los espacios posibles", afirmó, destacando el carácter abierto y descentralizado del proyecto.
La estructura organizativa también contempla la formación de un comité internacional, una secretaría global y múltiples comités de apoyo, con el objetivo de articular una red de acción coordinada a escala mundial. Tras el acto de lanzamiento, la coordinación inicial dará paso a una estructura internacional autónoma que asumirá el desarrollo de la campaña.
El despliegue incluirá además una estrategia de adhesión institucional progresiva. "Vamos a ir institución por institución pidiendo su adhesión", sostuvo Ibarra, quien anticipa que la presión social jugará un rol clave en ese proceso.
La campaña ya ha sumado el respaldo de la Federación de Comunidades Judías de España y de diversas comunidades locales, especialmente en Madrid, donde —según Ibarra— se han incorporado las cinco existentes.
Desafíos, apoyos y el factor del miedo en el sector privado
A pesar del crecimiento sostenido, la iniciativa también enfrenta desafíos, especialmente en el ámbito empresarial. Según reveló Ibarra, algunas compañías han mostrado interés en adherirse, pero temen posibles represalias.
Ante esta situación, la organización evalúa mecanismos alternativos de participación que permitan visibilizar el apoyo sin exponer directamente a las empresas. Sin embargo, el foco principal seguirá estando en las adhesiones institucionales y sociales.
El carácter digital del lanzamiento responde también a la vocación global de la iniciativa. "Todo se hace por Zoom porque hay gente muy lejos. Ya habrá momentos para encuentros presenciales, pero ahora lo importante es construir la red", señaló Ibarra.
Lejos de plantear una urgencia inmediata en la oficialización del día, los impulsores apuestan por un crecimiento sostenido. "No tenemos prisa. Cuanto más tiempo lleve, más ruido generamos y más organización construimos", afirmó.
La campaña se enmarca en un contexto de creciente preocupación por el antisemitismo a nivel global, y busca canalizar esa inquietud en una acción coordinada, permanente y de alcance universal. El objetivo final es consolidar una fecha que no solo conmemore, sino que movilice.
En palabras de Ibarra, el espíritu de la iniciativa es claro: "Se trata de una gran movilización internacional y de construir una red de apoyo y acción contra el antisemitismo en todo el mundo" ▪
