Con apenas 31 años, la colombiana Karen Kochman ha asumido la presidencia de la Comunidad Judía de las Islas Baleares (CJIB) con un objetivo claro: fortalecer la vida comunitaria, atraer a quienes permanecen alejados de la institución y ofrecer nuevas propuestas especialmente dirigidas a las familias jóvenes y a los niños. Su elección abre una nueva etapa en una comunidad marcada por su diversidad internacional y por el reto de seguir creciendo en un contexto de aumento del antisemitismo.
"Queremos crear más espacios, más momentos y más actividades donde la gente se una, empiece a conocerse y sienta que puede pertenecer independientemente de cómo viva cada uno su judaísmo", explica Kochman en una entrevista concedida a Enfoque Judío, en la que desgrana las prioridades de la nueva junta directiva y la visión de futuro para una de las comunidades judías más singulares de España.

Nacida en Cali (Colombia), Kochman abandonó su país a los 18 años. Tras pasar un año en Londres estudió en la Lauder Business School de Viena y posteriormente se trasladó a Mallorca por motivos profesionales. Lo que inicialmente iba a ser una estancia de seis meses terminó convirtiéndose en casi una década de implicación creciente en la vida comunitaria.
Durante años colaboró estrechamente con la anterior dirección de la comunidad, encabezada por Arieh Girondi, y participó en diversos proyectos antes de aceptar el reto de encabezar la nueva junta. Según explica, la renovación comenzó incluso antes de las elecciones con una decisión que considera clave: la incorporación de un rabino permanente, un paso que la comunidad dio el pasado año tras dos décadas sin liderazgo rabínico estable.
Una comunidad pequeña, internacional y en crecimiento
Hoy la CJIB cuenta con entre 120 y 150 socios inscritos, aunque Kochman subraya que el número de judíos residentes o vinculados a la isla es considerablemente mayor. Muchos participan únicamente en las Altas Fiestas o en determinados actos sociales, mientras que otros mantienen una relación más distante con la institución.
Precisamente llegar a ese amplio sector constituye una de las prioridades de la nueva presidencia.

Fundada hace 55 años, la actual Comunidad Judía de las Islas Baleares nació por iniciativa de judíos británicos y alemanes establecidos en Mallorca. Con el paso de las décadas se fueron incorporando familias procedentes de numerosos países, configurando una comunidad especialmente internacional dentro del panorama judío español.
"Sabemos que hay muchos judíos en la isla que de momento no les interesa ser socios o tener una relación directa con la comunidad. Uno de nuestros objetivos es llegar también a toda esa gente", afirma.
La presidenta describe una comunidad repartida prácticamente al cincuenta por ciento entre residentes permanentes y personas que poseen segunda residencia en Mallorca o pasan temporadas en la isla. A ello se suma un importante incremento de visitantes durante el verano, cuando la actividad comunitaria experimenta un notable crecimiento.
La diversidad también se refleja en sus miembros. Predominan familias procedentes del Reino Unido, Alemania y otros países europeos, junto a españoles, estadounidenses e israelíes que en los últimos años han elegido Mallorca por su calidad de vida.

Más actividades para familias, jóvenes e israelíes
Si hay un eje que atraviesa todo el proyecto de la nueva junta es el fortalecimiento del tejido social de la comunidad.
Sin restar protagonismo a la sinagoga, Kochman insiste en la necesidad de ampliar la oferta con propuestas culturales, educativas y de convivencia que permitan integrar sensibilidades muy diversas.
"Crear nuevos espacios no es para descentralizar la sinagoga. Es simplemente crear oportunidades para que la gente se conozca y encuentre lugares donde sentirse cómoda", explica.
Una atención especial recibirán las familias jóvenes y los niños. Aunque la comunidad está elaborando un censo actualizado, calcula que actualmente hay alrededor de 30 o 35 menores, una cifra que considera suficientemente importante para impulsar actividades específicas.
El objetivo pasa por recuperar vínculos con organizaciones juveniles judías, fomentar encuentros con niños de otras comunidades españolas y ofrecer experiencias compartidas que fortalezcan la identidad judía desde edades tempranas.

"Son el futuro del judaísmo, no solo de esta comunidad. Queremos asegurarnos de que puedan conectar con otros niños judíos y tengan oportunidades aunque vivan en una comunidad pequeña", señala.
Otro de los desafíos consiste en estrechar la relación con la creciente población israelí residente en Mallorca. Para ello, la nueva junta cuenta con miembros israelíes que mantienen contacto directo con esos grupos y trabajan en la organización de encuentros sociales, barbacoas y actividades abiertas.
La filosofía, resume Kochman, es sencilla: ofrecer diferentes puertas de entrada a la vida comunitaria respetando la manera en que cada persona vive su judaísmo.
Antisemitismo: educación y respuesta firme
Durante la entrevista, la nueva presidenta también analiza la realidad del antisemitismo en Baleares.
A su juicio, la situación presenta una doble cara. Por un lado, destaca el respaldo recibido por parte del Gobierno autonómico y de las fuerzas de seguridad, que mantienen una estrecha colaboración con la comunidad y garantizan medidas de protección, especialmente durante los servicios religiosos.

Sin embargo, esa imagen contrasta con experiencias cotidianas que afectan a muchos judíos de la isla.
"Ves grafitis antisemitas, mensajes antisionistas y situaciones en los colegios. Muchas veces la gente no es consciente del impacto que esos mensajes tienen sobre los judíos que viven aquí", lamenta.
Para Kochman, el problema tiene su origen en la deshumanización y en el desconocimiento. Por ello considera imprescindible reforzar la educación desde edades tempranas y formar tanto a docentes como a quienes desempeñan responsabilidades públicas.
"No hay atajos. La educación tiene que venir desde los niños, desde los profesores y desde todas las personas que ocupan cargos públicos", sostiene.
No obstante, matiza que la pedagogía debe ir acompañada de actuaciones inmediatas cuando existan amenazas o casos de acoso.
"Si hay amenazas directas o acoso, hay que actuar en ese momento. Pero eso no puede hacer que descuidemos el trabajo educativo, que es la única forma de combatir el problema a largo plazo", afirma.
Con una boda en el horizonte y repartiendo actualmente su tiempo entre Múnich y Mallorca, Karen Kochman inicia ahora una doble etapa personal y comunitaria. Al frente de una comunidad pequeña pero extraordinariamente diversa, su apuesta pasa por consolidar la vida religiosa impulsada recientemente con la llegada del rabino permanente, ampliar la participación social y construir una comunidad más cohesionada, capaz de integrar a todos los judíos de la isla independientemente de su procedencia o forma de vivir el judaísmo ▪
