En el marco de la conferencia anual de la European Jewish Association (EJA) en Bruselas, el embajador de Israel ante la Unión Europea y la OTAN, Avi Nir Feldklein, puso a España en el centro de su intervención al denunciar un episodio que, según afirmó, refleja el clima de hostilidad actual: la quema de una efigie del primer ministro Benjamin Netanyahu durante una celebración. El diplomático cuestionó la legitimidad de este tipo de actos y advirtió sobre lo que considera una reacción desigual por parte de Europa.
"En nombre de una tradición religiosa, en España quemaron una efigie del primer ministro Netanyahu. ¿Es esto una tradición religiosa? ¿Puede justificarse por tradición?", planteó Feldklein, marcando desde el inicio el tono crítico de su discurso.
El embajador fue más allá al señalar lo que definió como un doble estándar en la reacción internacional. Según sostuvo, si un acto similar se hubiera producido en Israel contra un líder europeo, la respuesta habría sido contundente. "Imaginen si un israelí hubiera quemado una efigie del primer ministro español, ¿Cómo reaccionarían los países de la Unión Europea? Probablemente con gran indignación. Sin embargo, cuando se quema a Netanyahu, hay silencio", afirmó.
La intervención del diplomático se dio en un contexto más amplio de preocupación por el aumento del antisemitismo y por lo que describió como una brecha creciente entre los discursos y la realidad. En ese sentido, cuestionó la reiteración de consignas como "Nunca más", que —según dijo— han perdido contenido frente a los hechos actuales.
"Estamos viviendo en tiempos en los que hay una enorme brecha entre los eslóganes y la realidad", advirtió, subrayando que, mientras se repiten consignas, "demasiados judíos están siendo atacados".

Antisionismo como "código" y críticas a la narrativa contra Israel
Uno de los ejes centrales del discurso de Feldklein fue su rechazo a la distinción entre antisionismo y antisemitismo. Desde su perspectiva, muchas expresiones que se presentan como críticas políticas encubren posiciones antisemitas.
"Está claro para todos nosotros que quien afirma que no es antisemita sino solo antisionista está utilizando una palabra código para encubrir el hecho de que es antisemita", sostuvo.
En esa línea, también se refirió a consignas como "del río al mar", señalando que, según su interpretación, implican la negación de la existencia del Estado de Israel. Para ilustrarlo, comparó ese tipo de argumentos con intentos de reinterpretar símbolos ampliamente reconocidos, afirmando que se trata de formas de propaganda que resultan "muy claras" para quienes las escuchan.
El embajador no evitó referirse al contexto posterior al 7 de octubre, al que definió como una realidad existencial para Israel. Recordó la incertidumbre vivida en los primeros momentos tras los ataques y señaló que el país enfrenta una situación en la que debe "luchar por su vida".
En ese marco, diferenció entre críticas legítimas y aquellas que, según dijo, no se basan en hechos. "Estoy bien con la crítica, no hay problema. Es normal. Lo que es inaceptable es cuando la crítica no se basa en hechos, sino en propaganda", afirmó.
También cuestionó informes y narrativas sobre la situación en Gaza, señalando inconsistencias en los criterios utilizados para describirla. Según indicó, algunos reportes aplican estándares diferentes en comparación con otros contextos internacionales, lo que —a su juicio— refuerza la idea de un tratamiento desigual hacia Israel.
Libertad religiosa, seguridad y tensiones con Europa
Otro de los puntos destacados de su intervención fue la referencia a la libertad religiosa en Europa y a la seguridad de las comunidades judías. Feldklein sostuvo que esta libertad no puede considerarse garantizada si las personas sienten temor al asistir a sinagogas, centros comunitarios o escuelas.
"La libertad religiosa significa que los ciudadanos europeos puedan ir a un lugar de culto o a un centro comunitario sin miedo a convertirse en un objetivo", afirmó.
En este sentido, mencionó incidentes recientes en distintas ciudades europeas, señalando que el problema no se limita a lugares lejanos, sino que ocurre dentro del propio continente. Según describió, situaciones de intimidación y violencia afectan directamente la vida cotidiana de las comunidades.
El embajador también abordó las tensiones entre Israel y la Unión Europea, particularmente en relación con decisiones políticas recientes. Cuestionó la posibilidad de suspender parcialmente la cooperación con Israel en ciertos programas, mientras —según indicó— otros países con prácticas más severas no enfrentan el mismo nivel de escrutinio.
"Digo que es un doble estándar, y para mí es muy preocupante", afirmó, al comparar estas discusiones con la relación de la UE con otros países que aplican la pena de muerte.
A pesar de las críticas, Feldklein cerró su intervención con un llamado a mantener y fortalecer la cooperación entre Israel y Europa, que se ha deteriorado en el último año por las críticas anti-israelíes por las guerras de Gaza, Líbano e Irán. Destacó la importancia del vínculo en áreas como comercio, investigación e innovación, y advirtió sobre el riesgo de que las diferencias políticas afecten esa relación.
"No deberíamos permitir que estas diferencias se interpongan en la cooperación positiva que podemos tener", sostuvo, subrayando que "mucho más nos une de lo que nos separa".
El discurso concluyó con una apelación a la responsabilidad compartida de preservar ese vínculo y evitar un distanciamiento mayor. En un contexto de tensiones crecientes, el mensaje del embajador dejó planteada una preocupación central: la necesidad de sostener el diálogo y la cooperación sin ignorar las diferencias, pero también sin profundizar las brechas existentes ▪
