La jefa de misión de Israel en España, Dana Erlich, ha condenado con firmeza los incidentes ocurridos en la ronda ciclista de hoy en el País Vasco, donde los organizadores han tenido que suspender el final de la 11ª etapa de la Vuelta a España en medio de acusaciones de incitación al odio a Israel y fuertes medidas de seguridad.
"Es inaceptable ver el odio y la demonización contra los israelíes. El odio que estamos viendo en La Vuelta contra el equipo israelí no es ‘político’, no es un llamamiento a la ‘paz’, es un llamamiento a la destrucción de un país. Carteles como este no pueden ser tolerados en España, ni tampoco esta incitación al odio", afirmó la diplomática en un mensaje por redes sociales.
Los incidentes se produjeron en Bilbao durante la undécima etapa, cuando las habituales protestas a favor de los palestinos y contra la presencia del equipo Israel-Premier Tech obligaron a los organizadores a tomar una medida excepcional: suspender los tres últimos kilómetros, dar tiempos a los corredores en un punto anterior y declarar la etapa sin ganador.
Una etapa sin vencedor y con tensión creciente
La organización decidió que los tiempos de la clasificación general se tomarían a 3 kilómetros de la línea de meta, sin otorgar triunfo de etapa. "Por motivos de seguridad, los tiempos de la clasificación general se tomarán a 3 kilómetros de la línea de meta. No habrá ganador de etapa. Habrá puntos de la montaña y los conseguidos en el sprint intermedio, pero no de la clasificación por puntos", comunicaron los responsables de la Vuelta.
La decisión se tomó tras constatar el riesgo en la llegada, donde se temía por la integridad de los ciclistas debido a la presencia de numerosos manifestantes que cerraban la entrada. Según informaron las autoridades, los incidentes dejaron tres personas detenidas, cinco identificadas y cuatro agentes de la Ertzaintza heridos.
El director técnico de la Vuelta, Kiko García, defendió la decisión de neutralizar la jornada. "Creo que hemos tomado la mejor decisión. Hice un sondeo con los equipos y así lo sentí, ahora lo único que quiero es respirar un poco. La situación en principio seguirá existiendo salvo que el reglamento cambie. Nosotros, como organizadores, estamos obligados a pelear para que los corredores estén seguros y para que el espectáculo siga adelante", declaró a medios.

Invitación a que el equipo israelí abandone
Los manifestantes exigen desde antes del inicio de la Vuelta el boicot y la expulsión del Israel Premier Tech, constituido por siete corredores extranjeros y un israelí. En una etapa contrarreloj la semana pasada cuatro de ellos bloquearon la cerreta al equipo israelí, que perdieron apenas unos segundos.
Conforme transcurría la Vuelta, con etapas en lugares particularmente antiisraelíes del norte de España, las protestas han ido en aumento, y hace dos días, un corredor de otro equipo en el pelotón cayó también por la acción de manifestantes.
La pasividad de las autoridades y el silencio del Gobierno de Pedro Sánchez frente a la ola de antisemitismo que vive España en el último año han contribuido a que la bola de nieve se fuera agrandando.
Hasta la semana pasada, los organizadores de La Vuelta daban su apoyo a la presencia del Israel Premier Tech, pero parece que la postura empieza a resquebrajarse.
"Al final tendrán (la UCI) que valorar si se protege a una carrera internacional como La Vuelta o a un equipo. Nosotros solo podemos hacer nuestro trabajo", dijo el director técnico Kiko García.

en la Vuelta Ciclista España (Foto: Redes)
Reacciones y advertencias
La Asociación de Ciclistas Profesionales (ACP) también se pronunció. "Todo el mundo tiene el derecho de protestar, pero es inaceptable que las asociaciones, independientemente de su naturaleza o motivaciones, se permitan comprometer la seguridad y la integridad física de los deportistas en la carretera", expresó la entidad en un comunicado.
Los organizadores lamentaron la falta de un desenlace deportivo en una etapa que contaba con un recorrido exigente y un público numeroso. Con esta decisión, La Vuelta entra en un terreno delicado, en el que la convivencia entre deporte, reivindicación política y seguridad será clave para el desarrollo de las próximas jornadas.
La presión de los manifestantes, sumada al peso institucional de las denuncias diplomáticas, anticipa un debate que va más allá de la bicicleta ▪
