"Si miro las declaraciones… parece que Israel es el responsable de todo, de todos los conflictos… y no es así", afirma Dana Erlich, encargada de negocios de Israel en España, en una entrevista publicada este lunes en El Mundo, en la que traza una radiografía crítica de la relación bilateral y del posicionamiento del Gobierno español ante los conflictos en Oriente Próximo.
En un año en el que se cumple el 40 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, la jefa de misión distingue entre los vínculos históricos y el momento político actual. Reconoce que existen "varias diferencias" con el Ejecutivo de Pedro Sánchez, aunque subraya que las relaciones con instituciones y otros actores españoles siguen activas. "El 2026… es una oportunidad para ver también qué más podemos hacer", señala, poniendo el foco en el futuro pese al contexto de fricción.

Relaciones diplomáticas en tensión
En el plano diplomático, Erlich confirma que los canales con el Ministerio de Asuntos Exteriores siguen abiertos, como parte de la práctica habitual, aunque admite que no tiene "ilusión" sobre una mejora inmediata. En ese marco, cuestiona la reciente decisión del Gobierno español de relevar a su embajadora en Israel y dejar la representación en manos de un encargado de negocios. "¿Por qué tomar la decisión ahora?", se pregunta, mostrando preocupación por la interpretación que, según afirma, hicieron de ese movimiento organizaciones terroristas y el régimen iraní.
La diplomática remarca que las relaciones no se limitan al Gobierno, sino que abarcan al conjunto de la sociedad española. Aun así, reconoce que el momento actual está marcado por desacuerdos políticos que condicionan el vínculo bilateral: "No tengo ilusión sobre las relaciones, sabemos que vamos a mantener esas diferencias por diferentes motivos y tenemos conversaciones sobre todas las diferencias".
El núcleo de sus reproches apunta a lo que considera un enfoque parcial por parte de España. Erlich asegura que Israel está "siempre dispuesto a hablar", pero condiciona cualquier avance a un cambio en la política y en la forma en que el Gobierno español presenta el conflicto. Según su análisis, las declaraciones oficiales trasladan una imagen distorsionada: "Parece que Israel es el único país en el mundo… el responsable de todo".
"Si yo miro las declaraciones y las condenas que publica Exteriores, parece que Israel es el único país en el mundo. Parece que Israel es el responsable de todo, de todos los conflictos, de todo el aumento de precios. Parece que el problema es Israel, y no es así. Nosotros aceptamos una crítica legítima y como país democrático lo tenemos con nuestros ciudadanos dentro de Israel y con nuestros aliados, países socios. Lo que vemos aquí con el Gobierno español actual es que ya se pasó la línea, porque me parece un poco desequilibrado la manera en que se habla de Israel. Hablar sobre Líbano y condenar a Israel solamente en las primeras declaraciones, sin hablar de Hezbollah, sin mencionarlo…", dijo.
El conflicto en Líbano y el argumento de la defensa
En relación con la guerra en la región, defiende las operaciones de su país como medidas necesarias de defensa. Explica que Israel anuncia con antelación los ataques cuando existe riesgo para civiles y sostiene que los objetivos están vinculados a instalaciones o mandos de Hezbollah. "Les pedimos que por favor salgan… es en zonas específicas que vemos que hay instalaciones", afirma.
En este contexto, compara el accionar de esta organización con el de Hamás, afirmando que ambas operan desde centros civiles con el apoyo de Irán. Según Erlich, se trata de un "mismo modo de operación" que obliga a Israel a responder militarmente.
Además, introduce un contraste que considera significativo: la postura del propio Gobierno libanés. Según afirma, su condena a Hezbollah ha sido "más firme y más clara" que la del Ejecutivo español, algo que le resulta "sorprendente". A su juicio, la comunidad internacional debería respaldar esos esfuerzos, especialmente en lo relativo al desarme del grupo chií.
Irán como eje del conflicto
Gran parte de la entrevista se centra en el papel de Irán, al que Erlich define como una amenaza "inmediata y existencial" para Israel y como un factor de inestabilidad global. Critica que no haya condenas más contundentes hacia Teherán, especialmente por ataques a objetivos civiles, y advierte de lo que considera un doble estándar. "Parece que ellos pueden seguir actuando", sostiene.
La diplomática cuestiona también la legitimidad de mantener relaciones normales con Irán y considera insuficientes las medidas adoptadas hasta ahora por España. Frente a ello, menciona acciones de otros países que, según indica, reconocen con mayor claridad la amenaza iraní.
En el terreno estratégico, justifica las operaciones militares como parte de un "conflicto armado activo" que, según su definición, lleva años en curso. Asegura que la decisión de actuar responde a la necesidad de frenar proyectos nucleares, balísticos y redes de grupos aliados de Irán. "Sabíamos que el precio de no actuar es más alto", afirma, al tiempo que reconoce el impacto actual sobre la población israelí, que vive "bajo fuego constante".
Europa, percepción internacional y discurso público
Respecto a Europa, observa una diversidad de posturas, pero sitúa a España en una posición "más aislada" y "más extrema" en comparación con otros países del continente. Subraya que el problema no es solo el mensaje diplomático, sino cómo este es percibido por la opinión pública internacional.
En ese sentido, advierte que cuando las declaraciones españolas son celebradas por el régimen iraní o por grupos terroristas, se genera un efecto contraproducente. "No se puede hablar de la ley internacional de una forma parcial", afirma, reclamando una mirada más amplia sobre el papel de Irán en el escenario global.
Finalmente, Erlich rechaza interpretaciones que vinculan la política estadounidense hacia Irán con presiones de un supuesto "lobby" israelí, calificando ese término de conexión con "conspiraciones antisemitas". Insiste en la necesidad de analizar el contexto completo y reconoce la existencia de posturas críticas hacia Israel, pero subraya que su país no busca la guerra: "Yo no quiero vivir en guerra" ▪
