Festividades

Jabad celebró Pésaj en España con unos 2.000 participantes, en una muestra de resiliencia y libertad

Unos 600 participantes en el séder de la primera noche en Barcelona organizado por la comunidad judía Jabad.
Jabad celebró Pésaj en España con unos 2.000 participantes, en una muestra de resiliencia y libertad
Preparativos de cara al Seder de Pésaj organizado el miércoles por Jabad en Barcelona (Foto: Cedida Jabad)
Actualizado el 14/4/2026, 02:41 hs.

En un contexto internacional atravesado por las tensiones geopolíticas y la difícil situación en Israel por la guerra con Irán y Hezbolá, la celebración de Pésaj en España volvió a convertirse en un punto de encuentro masivo y significativo: cerca de 2.000 personas participaron en los distintos sedarim (cena ritual de Pesaj) organizados por Jabad Lubavitch, reafirmando una tradición que, lejos de debilitarse, se fortalece año tras año.

"Hasta que nuestro anhelo de celebrar el próximo Pesaj en Yerushalaim se haga realidad, nos aseguramos de que cada año haya un seder público en todas las comunidades", afirmó el rabino David Libersohn, responsable de Jabad Lubavitch en Barcelona, subrayando el espíritu de continuidad que sostiene estas celebraciones incluso en tiempos complejos.

Según un comunicado de esa comunidad judía, los tradicionales sedarim públicos no solo persisten, sino que reflejan con fidelidad la realidad del pueblo de Israel, consolidándose, junto con el brit milá, como uno de los preceptos más observados y valorados. Este año, las celebraciones de este movimiento se extendieron a ciudades como Barcelona, Tenerife, Gran Canaria, Sevilla y Granada, así como a otras localidades donde hay presencia rabínica de Jabad, entre ellas Valencia, Ibiza, Madrid y Marbella, reuniendo a cientos de participantes en cada punto.

En total, la cifra de participantes alcanzó a unas dos mil personas, de ellas unos 600 en un hotel de Barcelona, que compartieron la noche de Pésaj en comunidad, en un marco que el propio rabino Libersohn describió como la oportunidad de reunir a cada "diamante" y exponerlo en bruto, preservando identidad y tradición. La convocatoria adquirió así un carácter no solo religioso, sino también comunitario y simbólico, especialmente en un año marcado por la incertidumbre global.

Pesaj Seder Jabad Barcelona
Séder de Jabad en Barcelona, horas antes del comienzo de la fiesta (Foto: Cedida Jabad)

La pedagogía de la libertad en la mesa del Seder

En paralelo a esta movilización comunitaria, el propio rabino reflexionó sobre el significado profundo de la festividad en un artículo de opinión publicado en La Vanguardia, donde definió el Pésaj como un proceso activo de construcción de sentido. Allí explicó que el Séder —que significa "orden"— no es solo una estructura ritual, sino un método para internalizar el ideal de la libertad que se gestó con la salida del pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto, hace más de 3.000 años.

"No es solo un orden; es un método que permite trabajar la celebración para internalizar el ideal de la Pascua llamada: Libertad", dijo a ese medio, destacando el carácter pedagógico de la ceremonia. En cada hogar, la mesa del Séder se suele organizar con elementos cargados de simbolismo, entre ellos las cuatro preguntas, tradicionalmente formuladas por los niños, que representan distintas dimensiones de la libertad y encuentran su correlato en las cuatro copas de vino.

Este enfoque sitúa a la educación como eje central del judaísmo, donde preguntar no solo está permitido, sino que es esencial. Según Libersohn, no se trata de alcanzar respuestas definitivas, sino de recorrer un camino que se profundiza con el tiempo. La repetición anual del ritual no implica rutina, sino renovación constante del significado.

El simbolismo se extiende también a los alimentos. El pan ácimo, explicó, representa tanto la curación como la fe, y las hierbas amargas, sumergidas en agua salada, evocan el sufrimiento y las lágrimas de los antepasados. Todo ello ocurría en una mesa festiva que, lejos de la frivolidad, buscaba expresar la solemnidad de una libertad vivida con conciencia.

Libertad en tiempos convulsos

La reflexión del rabino Libersohn no eludió el contexto geopolítico actual. En el artículo del medio catalán, subrayó que la celebración de Pésaj tiene lugar en un mundo atravesado por tensiones y conflictos, tanto en Israel como a nivel global. Sin embargo, lejos de debilitar el sentido de la festividad, esta realidad lo potencia.

"Celebramos esta libertad incluso cuando vivimos tiempos sumamente convulsos, en la tierra de Israel y en el mundo", señaló, en una afirmación que conectaba directamente con el espíritu del comunicado institucional y la guerra en Oriente Medio, pero no únicamente. La libertad, en este marco, no es entendida como ausencia de restricciones, sino como la capacidad de construir una vida ética y consciente frente a la presión del entorno.

En este sentido, el rabino planteó que la libertad implica autonomía, responsabilidad y autenticidad, incluso cuando esto supone cuestionar consensos o dogmas establecidos. No se trata de escapar, sino de sostener una identidad propia, un hogar y una ética frente a las tensiones externas ▪