El atentado perpetrado este domingo en Sídney contra miembros de la comunidad judía que participaban en un acto de Janucá en la playa de Bondi, que se cobró las vidas de once personas, ha desatado una ola de condenas y advertencias desde Israel y organizaciones judías internacionales, en un contexto de fuerte aumento de los incidentes antisemitas en Australia y el resto del mundo.
El Ministerio de la Diáspora y la Lucha contra el Antisemitismo dijo en un comunicado que "la sangre de los asesinados mancha las manos del Gobierno australiano", al que responsabiliza directamente del clima que, a su juicio, permitió el ataque.
"Desde el 7 de octubre, en lugar de situarse de forma clara junto al Estado de Israel, el único país democrático de Oriente Medio y la primera línea del mundo libre frente al terrorismo yihadista, el Gobierno australiano eligió una política de debilidad, laxitud y apaciguamiento", dijo en un comunicado el Ministerio.
Esa política, añade el texto, "se proyecta directamente hacia el interior de Australia" y tiene como consecuencia que "cuando los judíos se reúnen para celebrar una festividad y encender una vela de luz, se enfrentan a una violencia asesina y al terrorismo".
El ministerio subraya que todos los informes y datos en su poder indican que Australia se ha convertido en uno de los países occidentales con el aumento más agudo y preocupante del antisemitismo desde el 7 de octubre. "Existe la peligrosa ilusión de que se puede sacrificar a los judíos, apaciguar a los yihadistas y comprar tranquilidad. La historia enseña lo contrario", señala el comunicado.
Australia sacudida por el antisemitismo más violento
En los últimos dos años, organizaciones judías vienen alertando sobre el fuerte aumento de episodios antisemitas en Australia y el riesgo de que se produzcan ataques físicos. De acuerdo con datos de la Liga Antidifamación (ADL), el número de incidentes antisemitas en el país alcanzó un nivel casi cinco veces superior al registrado antes del 7 de octubre. La advertencia, sostienen estas organizaciones, no fue atendida por las autoridades.
El informe 2025 del Consejo Ejecutivo de los Judíos de Australia documentó 1.654 incidentes antijudíos entre el 1 de octubre de 2024 y el 30 de septiembre de 2025, además de 2.062 episodios en el año previo. Entre los hechos más graves se incluyen ataques incendiarios contra sinagogas, así como daños a jardines de infancia e instituciones judías. Las categorías más severas de violencia superan a las de cualquier año anterior registrado.
En este contexto, líderes del foro J7 —que reúne a representantes de las siete mayores comunidades judías del mundo— se reunieron hace diez días en Australia por iniciativa de la ADL y advirtieron que la situación del país es una señal de alarma para las democracias de todo el mundo. Los dirigentes señalaron que la persistencia de altos niveles de antisemitismo tras el 7 de octubre y la actividad terrorista vinculada a actores extranjeros reflejan dinámicas similares a las que observan en sus propios países.
"Advertimos una y otra vez sobre la necesidad de erradicar el antisemitismo"
El presidente de Israel, Itzjak Herzog, recibió la noticia del atentado mientras participaba en la ceremonia del Premio de Aliá e Integración.
El presidente interrumpió el acto y anunció a los asistentes que "en estos momentos nuestros hermanos y hermanas en Sídney, Australia, están bajo un ataque terrorista mientras encendían una vela de Janucá en un evento de Jabad en la playa de Bondi. Judíos que acudieron a encender la primera vela de Janucá en una de las comunidades más ejemplares del mundo fueron atacados por terroristas criminales".
Herzog añadió: "Enviamos desde aquí fortaleza a nuestros hermanos y hermanas de la comunidad judía en Australia. El corazón se detiene al escuchar lo que están atravesando. Advertimos una y otra vez al Gobierno australiano sobre la necesidad de erradicar de raíz el antisemitismo criminal y en expansión. Rezamos por la recuperación de los heridos y abrazamos con profundo amor a las familias de las víctimas".
El gran rabino sefardí de Israel, David Yosef, también se refirió al ataque: "Justamente en estos días de luz y alegría, cuando el pueblo de Israel se reúne para iluminar el mundo con santidad y fe, se alzaron hombres perversos para apagar la luz y sembrar destrucción y muerte. Estamos conmocionados hasta lo más profundo del alma por la terrible tragedia de Sídney, donde fueron asesinados judíos inocentes cuyo único ‘delito’ fue querer celebrar la festividad y preservar la tradición".
Yosef hizo un llamado a las autoridades australianas: "No miren hacia otro lado. La sangre judía no es gratuita. Es necesario actuar con dureza y determinación contra las manifestaciones de antisemitismo y contra los autores y responsables del atentado".
En la misma línea, el presidente de la Organización Sionista Mundial, Yaakov Hagoel, advirtió que "desde el 7 de octubre estalló una guerra no solo contra el Estado de Israel, sino contra todos los judíos del mundo".
"El antisemitismo no tratado de forma decidida cobrará vidas"
Tras el ataque, la Agencia Judía activó un protocolo de emergencia en Australia. Su presidente, el general (res.) Doron Almog, afirmó: "Este atentado no fue dirigido solo contra los judíos de Australia, sino contra todo el pueblo judío. Exigimos la movilización de los organismos de lucha contra el terrorismo y aseguramos a la comunidad de Sídney: no caminarán solos en esta oscuridad".
El director general de la Agencia, Yehuda Stone, subrayó que "la responsabilidad mutua entre Israel y la Diáspora no es un eslogan, es un mandato vital".
Desde Yad Vashem recordaron que el caso australiano ilustra una advertencia conocida: "El antisemitismo no se detiene en pancartas o consignas de odio. Cuando no se lo combate con firmeza, llega a los hechos y cobra vidas". La institución llamó a las autoridades australianas y a los líderes mundiales a acciones inmediatas y coordinadas frente a lo que definió como una emergencia.
Conmoción del judaísmo mundial
El Combat Antisemitism Movement (CAM) alertó de que el ataque se produce tras años de deterioro de la seguridad de la comunidad judía en Australia.
"Desafortunadamente, las señales estaban a la vista. En los últimos años, Australia pasó de ser un paraíso a una pesadilla para partes de la comunidad judía. Sinagogas fueron incendiadas, judíos fueron atacados y acosados en las calles, y ahora han sido blanco de un intento de asesinato en un evento religioso público", dijo en un comunicado el director ejecutivo de CAM, Sacha Roytman Dratwa.
Añadió que "el Gobierno australiano ha permitido que demasiado antisemitismo circule en el espacio público, incluidas expresiones incendiarias de retórica antiisraelí, y esto ha hecho que la situación sea extremadamente volátil. Algunos pueden haber interpretado esto como un permiso para cazar judíos abiertamente a la luz del día, como vemos hoy".
CAM instó a las autoridades australianas a actuar con mayor contundencia y llamó también a líderes de otros países a no extraer conclusiones equivocadas del atentado.
"Hacemos un llamado a las autoridades australianas no solo a perseguir a todos los implicados, sino a adoptar una postura mucho más firme contra la incitación contra los judíos en todas sus formas, desde la extrema izquierda, la extrema derecha y los predicadores islamistas. El momento de actuar ya pasó hace tiempo", señaló Roytman Dratwa.
Y añadió: "Sabemos que habrá un reflejo de cancelar actos de encendido de Janucá en todo el mundo. Eso es un error y envía el mensaje de que la comunidad judía no puede ser protegida y debe esconderse". CAM pidió que los eventos de Janucá continúen "con protección adecuada y con el apoyo y la participación de todos, judíos y no judíos" ▪
