Análisis

Legalmente cuestionable pero moralmente justa: la intervención estadounidense-israelí en Irán

El pueblo iraní merece la oportunidad de luchar por su propio destino.
Legalmente cuestionable pero moralmente justa: la intervención estadounidense-israelí en Irán
Las instalaciones y bases del régimen islámico en Teherán bajo bombardeo (Foto: Redes)
Actualizado el 13/3/2026, 01:30 hs.
Simon Waldman

(Este artículo, en su versión inglesa, ha sido publicado originalmente por el autor en: https://simonwaldman.substack.com/p/legally-questionable-but-morally)

Por primera vez en muchas décadas, la política de EEUU hacia Irán está en consonancia con la voluntad de la mayoría de los iraníes. Muy pocos han lamentado verdaderamente la desaparición del ayatolá Ali Jameneí -y de otras figuras destacadas del régimen- que fueron asesinados bien por Israel o bien por Estados Unidos. Hemos visto vídeos de celebraciones en las calles de Irán y de personas que se sentían aliviadas porque el asesino de sus seres queridos haya tenido ese final.

Porque durante las ocho décadas que van desde el derrocamiento del primer ministro Mohammad Mosaddegh, en 1953, hasta la política no intervencionista de Barack Obama durante el desafortunado Movimiento Verde de 2009, la política estadounidense hacia Irán había contradicho, o juzgado mal, el sentimiento popular en Irán.

Tanto si uno apoya o no la intervención estadounidense-israelí, muchos iraníes dentro y fuera del país la apoyan. Y por una muy buena razón: Aunque la posibilidad sea mínima, para ellos esta es una oportunidad única en la vida para librarse de la represión institucionalizada del régimen teocrático de los ayatolas. El aparato represivo de la República Islámica está tan arraigado, y dispuesto a utilizar una violencia y una crueldad indescriptibles, que sin algún tipo de apoyo externo -aunque sólo sean ataques aéreos contra objetivos del régimen- la oposición parece condenada al fracaso; como así fue en intentos anteriores.

La peor faceta de esta intervención es que llega demasiado tarde para las decenas de miles de iraníes que, en enero de este año, desafiaron las calles creyendo que la ayuda externa estaba en camino… y acabaron masacrados. Se estima que la cifra de muertos por la brutal represión del régimen este año asciende a unos 30.000 civiles, algunos hasta la elevan a 50.000.

El sentimiento de los iraníes

He leído, observado y escuchado muchas críticas sobre los recientes ataques estadounidenses-israelíes contra la República Islámica; sin embargo, los pensamientos y puntos de vista del pueblo iraní difícilmente se reflejan en las posiciones de quienes critican estos ataques contra los líderes del régimen y su infraestructura balística y militar.

Por ejemplo, el diputado británico y jefe de la izquierda radical "Your Party", Jeremy Corbyn, declaró que la acción estadounidense-israelí era "ilegal, no provocada e injustificable". Para no quedarse atrás, el jefe del Partido Verde británico, Zack Polanski, que actualmente compite con Corbyn por el voto extremista, afirmó: "Este es un ataque ilegal, no provocado y brutal".

Sentimientos similares expresó la congresista demócrata de EEUU Alexandria Ocasio-Cortez, quien dijo que las consecuencias serían "catastróficas", una postura similar a la del nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quien describió la situación como: "Una escalada catastrófica en una guerra ilegal de agresión".

Cualquier observador sensato del régimen iraní sabe que las acciones de la República Islámica son, contrariamente a lo que piensa Polansky, provocativas. Desde el patrocinio del terrorismo al uso de grupos aliados como Hamás o Hezbolá; desde intentos de asesinato de disidentes iraníes en países occidentales a la cooperación con organizaciones criminales internacionales; desde amenazas contra Israel a la incesante retórica y propaganda antioccidental. La República Islámica mantiene una actitud provocadora constantemente. De ahí que sus programas nuclear y de misiles balísticos sean tan preocupantes.

En cuanto a la parte más violenta de un conflicto armado: Toda guerra es brutal, pero eso no la hace incorrecta. Hasta ahora, los ataques estadounidenses e israelíes han tenido como objetivo figuras del régimen o instalaciones del aparato militar. Se ha informado de un terrible incidente con numerosas víctimas en una escuela iraní, pero las circunstancias y la responsabilidad de ese ataque aún no han sido esclarecidas. Sin embargo, esto parece más la excepción que la regla. Hasta ahora, los ataques han sido bastante precisos y quirúrgicos.

Protección contra crímenes de guerra

¿Es la guerra ilegal? Tal vez. A nivel interno de EEUU es posible que el presidente Trump haya señalado una amenaza inminente de Irán para eludir la autorización del Congreso. Esa cuestión tendría que ser debatida por expertos en derecho estadounidense, no por mí.

A nivel internacional, el Artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas establece que los miembros deben "resolver sus disputas internacionales por medios pacíficos" y que los Estados deben "abstenerse en sus relaciones internacionales de la amenaza o el uso de la fuerza".

Sin embargo, se podría apelar al principio de Responsabilidad de Proteger (R2P, por sus siglas en inglés) aprobado por la Asamblea General de la ONU en 2005. Esto es lo que hizo la abogada iraní de derechos humanos Nasrin Sotoudeh cuando llamó a la comunidad internacional a actuar durante las masacres de manifestantes a principios de este año. R2P destaca la importancia de que los Estados garanticen que sus poblaciones estén protegidas del genocidio, los crímenes de guerra, la limpieza étnica y los crímenes de lesa humanidad.

Una intervención bajo el principio R2P necesita la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, en el caso de Irán habría sido imposible. En enero de este año, EEUU elevó las medidas represivas de Irán contra los manifestantes en una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad, pero llegaron a un callejón sin salida por el veto de China y Rusia. Mientras tanto, EEUU buscó una solución diplomática de último recurso con Irán, a través de Omán, para discutir las capacidades nucleares y misilísticas iraníes. Las conversaciones no resultaron propicias y, cada día que se prolongaban las conversaciones, más iraníes eran masacrados.

Dicho de otra manera, los organismos internacionales y la mediación resultaron impotentes para impedir que el régimen iraní asesinara a su propio pueblo.

En otras palabras, esta es una guerra justa que es jurídicamente frágil.

Cálculo irracional de Irán

Pero no había manera de que el presidente Trump utilizara el ejército estadounidense para cambiar el régimen sin asegurar los intereses estadounidenses eliminando las capacidades balísticas y nucleares del país. Lo que surgía era la convergencia de las necesidades de seguridad del pueblo iraní con los intereses estratégicos de Estados Unidos e Israel.

Y también se pueden incluir en esta ecuación a los Estados del Golfo, sin duda a los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. El hecho de que Irán esté atacando a Qatar, Bahrein, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, países todos con bases estadounidenses que mantenían una estricta postura defensiva, y no ofensiva, pone de relieve la desesperación del régimen iraní y, posiblemente, un cálculo estratégico irracional que demuestra, aún más, la amenaza que representa el régimen para la región.

También es digno de mención el subtexto de la posición de los países europeos: preocupación por la estabilidad regional, pero gratificación de que se estén tomando medidas contra la República Islámica, a la que las naciones europeas sí reconocen como una amenaza. Asimismo, la vergüenza del primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, que inicialmente no permitió que EEUU utilizara las bases de la RAF para luego cambiar de opinión, pero sólo con fines defensivos.

Escenarios para el día de después

¿Será el resultado de esta guerra tan catastrófico como algunos parecen creer? Imposible de predecir. Es posible que Irán se desintegre en una guerra civil prolongada, lo cual sería ciertamente desastroso. Sin embargo, existen también varios escenarios más probables. A mi entender, tres.

Primero, con el Régimen islámico bajo el fuego de EEUU e Israel, el pueblo iraní logra tomar el control de las bases de la milicia de voluntarios Basij y dominar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) después de una serie de deserciones. Esto conduce a un proceso de cambio. El régimen es derrocado y reemplazado por un sistema democrático (quizás una monarquía constitucional [de transición] con Reza Pahlavi, el hijo del difunto Shah) y/o un orden secular que otorga libertades constitucionales a la población.

Segundo, el régimen logra sobrevivir. Sin embargo, estaría significativamente debilitado y no representaría una amenaza para sus vecinos durante tal vez una década o más. Tan debilitado, el régimen se vería obligado a aceptar una mayor libertad de expresión y libertad para las mujeres. Al mismo tiempo, frenaría su programa nuclear y detendría la adquisición de misiles balísticos a cambio de un alivio de las sanciones.

En tercer lugar, el CGRI asume las funciones del régimen actual pero con un papel reducido para los clérigos islámicos. La postura militar de Irán se mantiene, pero por el momento estaría debilitada. Sin embargo, en el futuro, intentaría resurgir, si bien el nuevo régimen se comportaría esta vez de una manera que podría llamarse "racional".

De estas posibilidades, la primera es la más optimista y la menos probable. Sin embargo, todavía vale la pena intentarlo. Además, estos tres escenarios son mejores que el statu quo anterior. La permanencia del régimen tal y como estaba antes del 28 de febrero es el peor resultado posible para el pueblo de Irán y Oriente Medio en general, independientemente de lo que suceda en las próximas semanas y meses ▪


Simon Waldman es profesor del Departamento de Estudios de Defensa en el King’s College de Londres. Obtuvo su doctorado en Estudios de Oriente Medio en el King’s College tras formarse en Política y Sociología en Brunel University. Su campo de investigación se centra en la diplomacia internacional en Oriente Medio, la construcción del Estado y el liderazgo en la región, así como en la historia y política de Turquía y el conflicto árabe-israelí desde una perspectiva histórica. Es autor de Anglo–American Diplomacy and the Palestinian Refugee Problem y coautor de The New Turkey and its Discontents (2017).

X – @simonwaldman1 Instagram: simon_waldman Substack: simonwaldman.substack.com