Un nuevo ataque incendiario sacudió en la madrugada de este martes el barrio judío de Amberes, donde un coche estacionado fue incendiado en una zona próxima a la Estación Central. El hecho, que se suma a una serie de episodios similares en otras ciudades europeas, vuelve a encender las alarmas sobre una escalada coordinada de violencia contra comunidades judías.
"El ataque incendiario fue reivindicado por el mismo grupo que se atribuyó otros ataques similares en Lieja, Rotterdam, Ámsterdam y Londres", informó la Agencia Europea de Noticias EJP, al dar cuenta de una secuencia que ya suma al menos seis episodios en apenas dos semanas.
El vehículo afectado se encontraba en la esquina de Appelmansstraat y Vestingstraat, en un área con fuerte presencia judía. Imágenes difundidas posteriormente muestran a varios individuos prendiendo fuego al automóvil cerca de las 2 de la madrugada. El material fue publicado en un canal de Telegram vinculado a propaganda iraní, lo que refuerza las sospechas sobre la autoría.
El servicio de seguridad comunitario Shmirá señaló que el incendio fue detectado y extinguido por una patrulla voluntaria poco antes de la medianoche, evitando su propagación. La fiscalía confirmó los hechos y la detención de dos sospechosos menores de edad, mientras mantiene abiertas todas las hipótesis respecto al móvil.

Una red emergente y el patrón de los ataques
El grupo que se adjudicó el atentado, Harakat Ashab al-Yamin al-Islamiya (HAYI), es una organización recientemente identificada cuyo nombre se traduce como "Movimiento Islámico de los Compañeros Justos". Según informaciones publicadas en medios, ya había reclamado ataques incendiarios contra una sinagoga en Lieja y otros objetivos judíos en los Países Bajos.
"La creación de nuevos grupos (terroristas) es característica de la guerra híbrida iraní", señala un informe del International Centre for Counter-Terrorism (ICCT) en La Haya, citado por el diario belga De Morgen. Este análisis sugiere un patrón más amplio detrás de estos episodios, en el que estructuras emergentes operarían como brazos ejecutores.
El caso de Amberes se produce apenas horas después de otro incidente en Londres, donde cuatro ambulancias pertenecientes a Hatzola —una organización de paramédicos voluntarios de la comunidad judía— fueron incendiadas cerca de una sinagoga en el barrio de Golders Green.
Además, en Estados Unidos, autoridades federales interceptaron recientemente comunicaciones cifradas que podrían haber funcionado como "un detonante operativo" para la activación de células durmientes fuera de Irán. Estas señales habrían sido detectadas tras la muerte del ayatolá Ali Khamenei en un ataque conjunto estadounidense-israelí el pasado 28 de febrero.
El concepto de "células durmientes" refiere a operativos que viven integrados en distintos países, sin levantar sospechas, hasta recibir instrucciones para actuar. La posible conexión entre estos elementos y los ataques en Europa forma parte de las líneas de investigación en curso.
Reacciones locales y refuerzo de la seguridad
Según el medio israelí Ynet, tres individuos encapuchados participaron en el ataque en Amberes, dirigido contra un vehículo estacionado frente a un restaurante de propiedad judía. Aunque el automóvil no pertenecía a un judío, los atacantes creyeron que sí, lo que refuerza el carácter selectivo del atentado.
La rápida intervención de patrullas nocturnas de los grupos voluntarios Haverim y Shmirá permitió contener el fuego antes de que alcanzara otros vehículos. Durante toda la noche, estos equipos continuaron recorriendo la zona para reforzar la seguridad comunitaria.
En un comunicado acompañado por las imágenes del ataque, el grupo responsable señaló que Amberes representa un objetivo estratégico por su ubicación y su peso económico, especialmente en el comercio de diamantes. También destacó la presencia de una numerosa comunidad "sionista", describiendo la ciudad como la "Jerusalén del Norte".
El mismo mensaje incluyó una advertencia explícita: las operaciones "se intensificarán y escalarán" hasta lograr lo que definieron como la liberación de territorios palestinos "ocupados", en represalia por la muerte de palestinos, libaneses y otros musulmanes.

Vigilancia del Ejército
En respuesta al aumento de incidentes antisemitas en Bélgica y otros países europeos, las autoridades belgas desplegaron efectivos militares en las cercanías de instituciones judías en Amberes y Bruselas. Sin embargo, la responsabilidad operativa sigue en manos de la policía federal, en coordinación con el Ministerio de Defensa.
Miembros de la comunidad local señalaron que la presencia militar generó una mayor sensación de seguridad. Zvi Graskopf, jefe de la organización Shomrim en Amberes, indicó a Ynet que la vigilancia en torno a sinagogas, escuelas y otras instituciones se ha intensificado en las últimas semanas, tras una serie de episodios que incluyeron una explosión en Lieja.
El ataque incendiario en Amberes se inscribe en una dinámica más amplia de violencia focalizada que, según distintas fuentes, podría estar articulada a nivel internacional. Mientras la investigación sigue abierta, el temor a nuevos episodios persiste en comunidades que ya han reforzado sus mecanismos de autoprotección ▪
